Derrumbe en mina de oro en Marmato deja dos mineros muertos
Un trágico accidente minero sacudió al municipio de Marmato, luego de que un derrumbe en un socavón del sector Echandía causara la muerte de dos trabajadores en la tarde del 5 de mayo. El hecho vuelve a poner en evidencia los riesgos asociados a la actividad minera, especialmente en zonas donde conviven prácticas tradicionales e industriales.
Las víctimas fueron identificadas como Jhon Fredy Campuzano y Jhon Faber Martínez. Según los reportes preliminares, ambos se encontraban laborando en el interior de la mina cuando ocurrió el colapso de material rocoso que terminó atrapándolos.
De acuerdo con la información conocida, Campuzano falleció en el lugar de manera inmediata, tras quedar atrapado por la caída de rocas sobre un zarzo, una estructura utilizada en este tipo de explotaciones. Su compañero, Martínez, quedó con vida bajo tierra durante varios minutos, lo que permitió el despliegue de un operativo de rescate en condiciones complejas.

Rescate contrarreloj en condiciones extremas
El operativo fue liderado por el Cuerpo de Bomberos del municipio, con apoyo de la Policía Nacional. Según explicó José Gallego, comandante de bomberos, al menos siete unidades participaron en las labores de rescate.
Los socorristas lograron ingresar al socavón y extraer con vida a Martínez, quien presentaba múltiples traumas y signos de aplastamiento. Personal médico ingresó al lugar para brindarle atención inmediata, incluyendo ventilación manual debido a su delicado estado de salud.
Sin embargo, pese a los esfuerzos conjuntos, el minero falleció poco después como consecuencia de la gravedad de las lesiones. El caso ha generado conmoción en la comunidad, que depende en gran medida de la minería como principal fuente de sustento.
Tras finalizar las labores, los cuerpos fueron dejados a disposición del CTI de la Fiscalía para los procedimientos judiciales correspondientes.
Marmato: tradición minera y riesgos constantes
El municipio de Marmato, ubicado en el departamento de Caldas, es reconocido históricamente por su vocación minera. La extracción de oro constituye el eje central de su economía y genera empleo para gran parte de la población.
En esta región convergen tanto la minería artesanal como proyectos empresariales de gran escala, como los desarrollados por Aris Mining. Esta compañía ha reportado importantes reservas de oro en la zona, lo que refuerza la relevancia estratégica del municipio en el sector extractivo.
No obstante, la coexistencia de distintos modelos de explotación también plantea desafíos significativos en términos de seguridad laboral, regulación y sostenibilidad ambiental.
Producción y proyecciones del sector
Según datos del sector, en 2025 la producción de oro en Marmato alcanzó cerca de 29.000 onzas. Para 2026, las proyecciones indican un aumento que podría situarse entre 35.000 y 50.000 onzas, lo que representaría un crecimiento superior al 20 %.

Este incremento refleja el potencial económico de la región, pero también pone en evidencia la necesidad de fortalecer las condiciones de seguridad para los trabajadores, especialmente en entornos donde persisten prácticas informales.
Retos en la formalización minera
Uno de los principales desafíos en Marmato es la minería informal, que continúa operando sin cumplir plenamente con los estándares de seguridad y salubridad. Expertos han señalado que la formalización del sector es clave para reducir riesgos y mejorar las condiciones laborales.
Desde la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas, se ha insistido en la importancia de lograr un equilibrio entre la minería ancestral y la empresarial. Según voceros del organismo, la minería ilegal debe avanzar hacia procesos de formalización que garanticen sostenibilidad y protección para los trabajadores.
Una tragedia que reabre el debate
El derrumbe en Marmato no solo deja un saldo trágico de dos vidas perdidas, sino que también reabre el debate sobre las condiciones en las que se desarrolla la actividad minera en Colombia. La falta de controles estrictos en algunos socavones y las dificultades para supervisar operaciones informales siguen siendo factores de riesgo latente.
Mientras la comunidad lamenta la pérdida de los dos mineros, las autoridades enfrentan el reto de fortalecer las medidas de prevención y control para evitar que hechos como este se repitan.
La tragedia evidencia, una vez más, que detrás de la riqueza minera del país existe una realidad compleja en la que la seguridad de los trabajadores debe ser una prioridad urgente.
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