“Nos marcan como ganado con números y nos exponen a filas larguísimas bajo el sol”: damnificado en Córdoba hace denuncia

La emergencia por las inundaciones en Córdoba no solo deja un rastro de viviendas destruidas y cultivos bajo el agua, sino también denuncias por el trato que estarían recibiendo algunos damnificados durante el proceso de censo adelantado por las autoridades. Más de 140 mil personas han resultado afectadas en el departamento, en una de las crisis invernales más graves de los últimos años.

En Montería, particularmente en barrios como Vallejo, el panorama es desolador. Calles convertidas en canales, enseres arrumados a la intemperie y familias tratando de rescatar lo poco que les quedó tras la creciente. En medio de ese escenario, un habitante del sector alzó su voz para denunciar lo que considera un trato indigno durante el registro oficial de afectados.

“Muchos de nosotros no estamos en los albergues, estamos en casas de familiares. Y eso es otra: estamos sufriendo en estos momentos con el censo que está haciendo la Alcaldía, nos marcan como ganado, con números, y nos exponen a filas larguísimas bajo el sol para poder censarnos”, afirmó el ciudadano en medio del lodo y los muebles dañados.

“Todo quedó en nada”

El damnificado relató que, además de perder sus pertenencias, deben enfrentar largas jornadas de espera para poder ser incluidos en las listas de ayudas oficiales. Según explicó, mientras intentan limpiar sus viviendas o sacar los objetos que no fueron arrasados por el agua, deben desplazarse para cumplir con el proceso de registro.

“Todo quedó en nada. Si se da cuenta, lo hemos perdido casi todo. Ahora toca levantarnos y darla toda desde cero”, expresó.

La situación se agrava para quienes no están en albergues oficiales, sino refugiados en casas de familiares o amigos. En esos casos, dicen, el acceso a la información y a las ayudas puede ser más complejo.

El llamado principal de los afectados es urgente: acelerar el drenaje de las aguas para poder regresar a sus hogares y comenzar la recuperación. “Estamos necesitando que, por favor, nos ayuden a evacuar estas aguas para poder regresar a nuestros hogares y poder comenzar a recuperarnos, porque primero tenemos que buscar dónde vamos a vivir”, insistió.

Petición de reubicación

Otra de las voces que se escuchó en el barrio Vallejo fue la de un residente cuya vivienda está ubicada a pocas cuadras de un humedal. Para él y su familia, la solución no pasa solo por recibir ayudas temporales, sino por una reubicación definitiva.

“Pedimos la reubicación porque estamos cerquita del humedal, que está a dos cuadras de nuestra casa. Es algo muy triste. Yo he perdido todo, mis ahorros. Ahí quedaron los electrodomésticos, todavía tengo las cositas de la cocina, la ropa de los niños”, relató.

El hombre explicó que intentó rescatar algunos objetos días después de la inundación, pero el nivel del agua y las condiciones de seguridad lo dificultaron. Como él, cientos de familias en Montería viven en zonas vulnerables a crecientes y temen que la historia vuelva a repetirse.

Miles de viviendas destruidas

Desde la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), su director Carlos Carrillo reconoció la magnitud de la tragedia. Según indicó, el número de viviendas destruidas podría llegar a cinco mil solo en Córdoba.

“Han habido 18 personas que han perdido la vida en todo el país y seguimos aquí respondiendo como Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo. Quiero expresar mi solidaridad con las personas que están pasando por estos momentos difíciles, decirles que no están solos”, afirmó Carrillo desde el departamento.

El funcionario aseguró que el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo está activo y que las alcaldías trabajan en coordinación para atender la emergencia. Sin embargo, en los barrios afectados la percepción es distinta: la ayuda no siempre llega con la rapidez que esperan y los procesos administrativos, como el censo, se convierten en un nuevo motivo de angustia.

Una crisis más allá del agua

La emergencia en Córdoba ya no es solo una tragedia natural; también es un reto humanitario y social. Las denuncias sobre el trato durante los censos evidencian la necesidad de reforzar los protocolos de atención, garantizar condiciones dignas y evitar cualquier forma de revictimización.

Mientras tanto, en Montería, las familias siguen sacando colchones mojados, electrodomésticos inservibles y recuerdos arruinados por el agua. Con números marcados en la piel y la incertidumbre como único horizonte, intentan empezar de nuevo en medio de una crisis que aún no termina.

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