Roque Cartagena sirvió 23 años en el Ejército Nacional, pero su misión más difícil y gratificante no fue en el campo de batalla, sino entregando regalos en los rincones más olvidados del Huila.
En el centro poblado de La Jagua (Garzón, Huila), todos conocen a un hombre de voz profunda y sonrisa fácil que, cada diciembre, se transforma en el símbolo más querido de la Navidad. A sus 47 años, Roque Cartagena no solo es un suboficial retirado y comunicador social; es el «Santa» que nació entre uniformes camuflados y botas de cuero.
Un uniforme bajo el traje rojo
La historia de Roque es una de disciplina y vocación. Se graduó del Colegio Nacional Simón Bolívar en 1996 e inmediatamente se enroló en el Batallón Magdalena de Pitalito. Lo que comenzó como un servicio militar se convirtió en una carrera de 23 años, donde alcanzó el grado de Cabo Segundo.
Sin embargo, su destino no era solo el orden público. Gracias a su talento para el fútbol, jugó siete años en la Liga Deportiva Militar, pero fue su carisma lo que le asignó una misión especial: ser el Papá Noel de las tropas.
«Los comandantes me daban el tema logístico… y vestido de Papá Noel llevaba alegría a los soldados en operaciones, desde Cartagena hasta Caquetá», recuerda Roque con nostalgia.
El ritual: El hombre detrás de la barba
Hoy, ya pensionado del Ejército y recién graduado como Comunicador Social, Roque se toma su papel muy en serio. No es un simple disfraz; es una transformación que cuenta con el apoyo incondicional de su familia:
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Su esposa, Matilde García: Es la encargada de que el traje esté impecable.
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Sus hijas gemelas, Luisa y María José: Lo acompañan en sus jornadas a través de su emprendimiento «Las Gemelas».
El dato curioso: A diferencia de muchos otros, Roque no cobra por su labor. Su pago son los abrazos y la ilusión de los niños. Su «sueldo» es la cara de asombro de un pequeño al verlo llegar, como aquella vez en Caquetá, donde apareció pedaleando una bicicleta vestido de Santa, rompiendo el mito del trineo y los renos.

Una agenda de servicio en el corazón del Huila
Durante todo diciembre, la agenda de Roque es más apretada que la de un comandante en servicio:
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Hospital San Vicente de Paul: Visita a niños enfermos para llevarles un respiro de alegría.
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La Jagua y Garzón: Participa en eventos como «Navidad Mágica» y anima novenas en emisoras locales.
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Zonas de conflicto: Ha llevado regalos a lugares como Cartagena del Chairá, compartiendo tarima con humoristas de Sábados Felices para motivar a los soldados.
Un mensaje de paz para el Huila
Para este exsoldado que conoce de cerca las dificultades de una región a veces convulsionada, la Navidad es la oportunidad perfecta para reconstruir el tejido social. Su mensaje es simple pero poderoso:
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Unión familiar.
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Fortaleza ante la adversidad.
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Educación para los niños.
Roque Cartagena es la prueba viviente de que el servicio a la patria no termina con el retiro. Él cambió el fusil por una «tulita roja» llena de regalos, demostrando que en el Huila, la paz también se construye sonrisa a sonrisa.
