Cuestionan gestión de Daniel Quintero en salud ante posible llegada a Supersalud
El nombre de Daniel Quintero vuelve al centro del debate público en Colombia, esta vez por su posible designación como superintendente nacional de Salud. Mientras su aspiración toma fuerza en escenarios políticos, en Medellín persisten cuestionamientos sobre su gestión en el sector salud durante su paso por la alcaldía.
El propio Quintero ha advertido que, de llegar al cargo, implementaría una política de “intervención total, vigilancia férrea y justicia para los que saquearon hospitales”. Sin embargo, diversos sectores señalan que esas mismas premisas no habrían sido aplicadas con contundencia durante su administración local.

Investigaciones y procesos en curso
Lejos de tratarse únicamente de críticas políticas, los cuestionamientos se sustentan en investigaciones de organismos de control como la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía General de la Nación, así como en actuaciones disciplinarias de la Personería de Medellín.

Uno de los casos más relevantes está relacionado con la denominada Clínica de la 80. Según un pliego de cargos emitido por la Procuraduría en diciembre de 2024, durante la administración Quintero se habrían invertido cerca de 24.000 millones de pesos en un inmueble entregado en comodato por el liquidador de Saludcoop.

El punto crítico, según el Ministerio Público, es que el contrato se habría firmado con un contratista inhabilitado por ser deudor moroso del Estado, lo que podría constituir una falta disciplinaria grave.
A este caso se suma un contrato posterior por aproximadamente 12.000 millones de pesos con la Fundación Colombiana de Cancerología. La investigación señala que se habrían ignorado conceptos desfavorables del comité de conciliación e incluso se habría incurrido en presunta falsedad en documento público al afirmar que existía aval para la transacción.
Aunque en estos procesos no se menciona directamente a Quintero como responsable individual, las críticas apuntan a su rol como máxima autoridad administrativa del distrito en ese momento.

Crisis en atención médica
Los cuestionamientos no se limitan al manejo contractual. También se extienden a la calidad del servicio de salud. La Personería Distrital formuló cargos en 2025 contra el entonces gerente del Hospital General de Medellín, Mario Fernando Córdoba, por la muerte de un menor ocurrida en septiembre de 2023.
El caso investiga si el fallecimiento estuvo relacionado con la falta de atención oportuna debido a la ausencia de contratación de servicios de cirugía neonatal. Aunque la responsabilidad directa recaería en la gerencia del hospital, críticos señalan que la continuidad del funcionario en el cargo reflejaría respaldo político de la administración de Quintero.
Presuntas irregularidades en recursos públicos
Otro frente de investigación involucra recursos destinados a la atención de emergencias. De acuerdo con un escrito de acusación de la Fiscalía fechado en febrero de 2026, se habrían presentado irregularidades en contratos entre el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y el Cuerpo de Bomberos de Itagüí por más de 18.000 millones de pesos.
El ente acusador imputó delitos como peculado por apropiación en favor de terceros, al considerar que parte de los recursos públicos habría terminado en manos privadas mediante esquemas de subcontratación y cobros irregulares.
Aunque estas investigaciones se centran en funcionarios de su administración, el contexto vuelve a poner bajo escrutinio el control y la supervisión ejercida durante su mandato.
Debate sobre su idoneidad
La eventual llegada de Quintero a la Superintendencia Nacional de Salud ha abierto un debate sobre su idoneidad para ocupar un cargo que implica la vigilancia de todo el sistema de salud del país y la administración de recursos cercanos al medio billón de pesos.
Incluso dentro de sectores políticos cercanos al progresismo han surgido dudas sobre si su experiencia en Medellín constituye una base sólida para asumir una responsabilidad de carácter nacional.
Para algunos analistas, los antecedentes administrativos y las investigaciones en curso podrían afectar la credibilidad de la entidad en caso de concretarse su nombramiento. Otros, en cambio, consideran que no existe una sanción definitiva en su contra que impida su designación.
Un nombramiento en medio de la polémica
Mientras la Presidencia evalúa a los aspirantes para liderar la Superintendencia, el debate sobre Quintero sigue creciendo. Sus declaraciones sobre la necesidad de una vigilancia estricta del sistema contrastan con los cuestionamientos que dejó su gestión en Medellín.
Por ahora, no hay una decisión oficial sobre su nombramiento. Sin embargo, el caso refleja una tensión recurrente en la política colombiana: la distancia entre los discursos de control y las prácticas administrativas que terminan bajo investigación.
El desenlace de este proceso será clave no solo para el futuro político de Daniel Quintero, sino también para la confianza en las instituciones encargadas de garantizar la transparencia y eficiencia en el sistema de salud colombiano.
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