Crisis en Oxígeno por choque entre Ingrid Betancourt y Sofía Gaviria rumbo al Senado
A pocas semanas de las elecciones legislativas del 8 de marzo, el Partido Oxígeno atraviesa una de las crisis internas más delicadas desde su reactivación. Las profundas diferencias entre Ingrid Betancourt, fundadora y directora de la colectividad, y Sofía Gaviria, cabeza de lista al Senado, amenazan con fracturar la lista y dejar en riesgo la participación del movimiento en los comicios.
Según confirmó SEMANA, el enfrentamiento será dirimido en el Comité de Ética del partido, un escenario que podría definir el futuro inmediato de la lista al Senado y, en consecuencia, la vigencia política de Oxígeno de cara al 20 de julio de 2026.
Una lista de víctimas y una apuesta política
Desde finales de 2025, Ingrid Betancourt se dedicó a estructurar la lista al Senado con un sello particular: integrar exclusivamente víctimas del conflicto armado, como ella, quien estuvo secuestrada durante más de siete años por las Farc. La estrategia buscaba enviar un mensaje político claro frente al petrismo y la izquierda, además de fortalecer la personería jurídica del partido.
Una de las primeras en aceptar la invitación fue Sofía Gaviria, exsenadora liberal, politóloga y reconocida víctima del conflicto. Su hermano, Guillermo Gaviria, exgobernador de Antioquia, fue secuestrado y asesinado por las Farc en 2003. Su trayectoria y experiencia electoral la convirtieron en una figura fuerte dentro de la lista.
Sin embargo, Gaviria aseguró que inicialmente no sabía que encabezaría la lista al Senado. Cuando lo supo, ya estaba oficialmente inscrita como número uno, un rol estratégico que la proyectaba como principal figura electoral del partido.
Las diferencias que detonaron la crisis
La tensión entre Betancourt y Gaviria escaló en cuestión de semanas. Desde el entorno de la excandidata presidencial sostienen que la exsenadora se convirtió en un “problema interno”, señalando presuntos malos tratos, palabras subidas de tono y actitudes consideradas inapropiadas frente a integrantes del movimiento.
Del lado de Gaviria, la versión es distinta. La antioqueña describe a Betancourt como “impositiva” y asegura que cambió las reglas del juego en pleno proceso electoral. Además, cuestiona el enfoque de la campaña publicitaria del partido.
Uno de los puntos más sensibles ha sido la estrategia contra el presidente Gustavo Petro y el petrismo. Gaviria no estaría de acuerdo con piezas publicitarias que incluyen mensajes confrontacionales, como la imagen de una selección que “patea” a la izquierda. Su propuesta es que el 80 % de la campaña se concentre en ideas y propuestas programáticas rumbo a 2026, en lugar de centrarse en ataques políticos.
Episodios que profundizaron el malestar
Entre los hechos que aumentaron la fractura está un episodio ocurrido en diciembre de 2025 en el Congreso. Tras radicar una acción de cumplimiento ante la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara para pedir celeridad en un proceso contra el presidente Petro, un policía solicitó la identificación de Gaviria por presuntamente omitir protocolos de seguridad. Según fuentes del partido, la reacción de la candidata fue airada, situación que no fue bien recibida por Betancourt.
Otro momento tenso ocurrió el 4 de febrero en el Club El Nogal, en Bogotá, después de un debate presidencial organizado por SEMANA. Allí, Betancourt le habría pedido a Gaviria moderar el tono y cambiar las formas. Según versiones cercanas a la dirección del partido, la conversación subió de tono y fue “muy desagradable”. Gaviria, por su parte, niega esa versión y sostiene que su franqueza incomoda a la directora de Oxígeno.
Al día siguiente, la exsenadora solicitó una nueva reunión. Betancourt anunció que grabaría la conversación, lo que añadió más tensión. En ese diálogo, Gaviria habría manifestado su intención de renunciar a la cabeza de lista, aunque la decisión quedó en suspenso.
División interna y amenaza de renuncia
La crisis no se limita a un choque personal. El equipo de Betancourt recibió información sobre supuestas llamadas de Gaviria a miembros de la lista preguntando de qué lado estaban en la controversia. A su vez, la antioqueña también habría sido advertida de movimientos internos en su contra.
Otro punto de discordia surgió por la contratación de diez vallas publicitarias. Según directivos, Gaviria quería tener control sobre ellas y que incluyeran su imagen, algo que generó fricciones estratégicas.
La situación llegó a su punto más crítico cuando Betancourt decidió llevar el caso al Comité de Ética de Oxígeno. Para Gaviria, ese escenario no ofrece garantías, dado que la fundadora del partido tiene una posición de poder determinante. Ante ello, volvió a plantear la posibilidad de renunciar.
Este miércoles 11 de febrero, Gaviria sostuvo una reunión virtual con varios integrantes de la lista. Allí acordaron que cualquier decisión se tomará por consenso. La condición planteada fue clara: si Betancourt retira la queja ante el Comité de Ética, podrían abrir un espacio de diálogo; de lo contrario, la renuncia colectiva sería una opción.
¿Habrá humo blanco en Oxígeno?
Hasta ahora, las directivas del partido no han formalizado el traslado del informe al Comité de Ética, lo que abre la puerta a una posible reconciliación. Gaviria no cerró la puerta al diálogo y calificó la situación como “dolorosa”, insistiendo en que la lista representa a víctimas que buscan servir al país.
El trasfondo político es evidente: una fractura a menos de un mes de las elecciones podría repetir episodios pasados, como las salidas de Humberto de la Calle y Daniel Carvalho, quienes abandonaron Oxígeno en medio de desacuerdos.
La pregunta que queda en el aire es si primará el interés electoral y la supervivencia del partido o si las diferencias personales y estratégicas terminarán por implosionar una colectividad que busca consolidarse como alternativa en el escenario político colombiano de 2026.
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