Exjefe de la OTAN estalla contra el actual secretario general por chats filtrados por Trump: “Ya basta”
La OTAN atraviesa la mayor crisis de su historia, y esta vez el epicentro no está en Moscú ni en Pekín, sino en Washington. Así lo advirtió el exsecretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, quien lanzó una dura crítica contra el actual jefe del organismo, Mark Rutte, tras la filtración de mensajes privados con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en medio de la creciente polémica por Groenlandia.
Desde el Foro Económico Mundial de Davos, Rasmussen afirmó que las amenazas y presiones de Trump han puesto en jaque no solo a la OTAN, sino al orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial. “No es solo una crisis para la OTAN, es una crisis para la comunidad transatlántica en general”, declaró en entrevista con la AFP. “Es el futuro de la OTAN y el futuro del orden mundial lo que está en juego”, subrayó.
Groenlandia, el detonante del choque
Las tensiones se han disparado luego de que Trump reavivara sus ambiciones sobre Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca y pieza estratégica en el Ártico por su ubicación geopolítica y recursos naturales. Las advertencias del mandatario estadounidense, sumadas a amenazas arancelarias contra Europa, han generado una profunda fractura en la relación entre Washington y sus aliados históricos.
Para Rasmussen, quien dirigió la OTAN entre 2009 y 2014, la reacción europea ha sido errática y excesivamente complaciente. En ese sentido, apuntó directamente contra Mark Rutte y otros líderes del bloque.
“Tenemos que cambiar de estrategia y llegar a la conclusión de que lo único que Trump respeta es la fuerza, la firmeza y la unidad”, afirmó. “El tiempo de adular se acabó. Ya basta”, sentenció.
Los chats que encendieron la polémica
Las declaraciones del exjefe de la OTAN se produjeron después de que Donald Trump filtrara conversaciones privadas con Mark Rutte, en las que el actual secretario general de la Alianza aparece elogiando de forma entusiasta al presidente estadounidense.
En uno de los mensajes, Rutte escribe:
“Señor presidente, querido Donald, lo que ha logrado hoy en Siria es increíble. Aprovecharé mis intervenciones en los medios en Davos para destacar su labor allí, en Gaza y en Ucrania. Me comprometo a encontrar una solución para Groenlandia. ¡Qué ganas de verte!”.
La filtración provocó incomodidad entre diplomáticos europeos y críticas por la aparente sumisión política del líder de la OTAN frente a Trump, en un momento de máxima tensión estratégica.
No es la primera vez que ocurre. A mediados del año pasado, Trump ya había publicado en su red social Truth Social otro chat privado, en el que Rutte lo felicitaba efusivamente por el ataque contra instalaciones nucleares iraníes.
“Su acción decisiva fue verdaderamente extraordinaria. Nos da más seguridad”, decía el mensaje. En otro fragmento aún más polémico, Rutte afirmaba que “Europa va a pagar a lo grande, como debe, y será tu victoria”, en referencia al histórico reclamo de Trump para que los países europeos aumenten su gasto militar.
“Europa debe dejar de actuar con miedo”
Para Rasmussen, este tipo de comunicaciones no solo debilitan la posición europea, sino que envían un mensaje de fragilidad a rivales estratégicos como Rusia y China.
“El colapso mental entre Washington y sus viejos aliados europeos es evidente, y quienes más se benefician son Moscú y Pekín”, advirtió. A su juicio, la OTAN enfrenta una situación sin precedentes en sus más de siete décadas de historia.
“Esta crisis es diferente a todas las disputas que hayamos visto antes. Si Trump atacara Groenlandia o actuara militarmente contra ese territorio, eso significaría, de facto, el final de la OTAN”, alertó.
¿Una crisis reversible?
Pese a la dureza de sus palabras, Rasmussen considera que la situación aún puede reconducirse, siempre que Europa adopte una postura más firme y cohesionada. Incluso sugirió que la alianza podría salir fortalecida si redefine su estrategia en el Ártico, una región cada vez más disputada.
Sin embargo, dejó claro que el margen de error es mínimo. La combinación de amenazas territoriales, presiones económicas y un liderazgo estadounidense impredecible ha puesto a la OTAN ante una encrucijada histórica, en la que el equilibrio entre diplomacia y firmeza será determinante para su supervivencia.
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