Las relaciones entre Estados Unidos y Colombia atraviesan uno de sus momentos más tensos. El presidente estadounidense, Donald Trump, acusó al mandatario Gustavo Petro de ser un “líder del narcotráfico” y anunció la suspensión total de la asistencia económica a Colombia.

En una declaración publicada en su red social Truth, Trump aseguró que Petro “fomenta la producción masiva de drogas” y advirtió que, si no se detienen los cultivos ilícitos, “Estados Unidos actuará directamente”. Poco después, el senador republicano Lindsey Graham afirmó que el gobierno norteamericano analiza imponer fuertes aranceles y aplicar sanciones a funcionarios colombianos, incluso mediante la temida Lista Clinton.

La Cancillería colombiana rechazó las declaraciones calificándolas como “ofensivas y desobligantes”, señalando que representan “una amenaza directa contra la soberanía nacional”. El presidente Petro respondió que “Trump está engañado por sus asesores” y enfatizó que “el problema es con Trump, no con Estados Unidos”.

La tensión creció tras un anuncio del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, quien informó sobre un ataque militar contra embarcaciones supuestamente vinculadas al ELN. “Estos carteles son la Al Qaeda del hemisferio occidental”, afirmó.

Analistas advierten que la suspensión de ayudas —que en 2024 alcanzaron los 532 millones de dólares— podría afectar la cooperación en seguridad y la lucha contra el narcotráfico. Aunque las Fuerzas Militares aseguran que no habrá un impacto inmediato, la Policía Nacional sería la institución más afectada.

Para algunos expertos, esta crisis diplomática podría tener repercusiones políticas internas. “Petro logró la confrontación con Estados Unidos que venía buscando”, afirmó el excanciller Julio Londoño, sugiriendo que el mandatario podría usar el conflicto como bandera política en el cierre de su gobierno.

La tensión continúa y las alertas están encendidas ante la posibilidad de sanciones y un deterioro mayor en las relaciones entre ambos países.

Shares: