UNGRD: se frena audiencia contra Iván Name
La audiencia clave dentro del proceso de pérdida de investidura del senador Iván Leonidas Name Vásquez sufrió un nuevo revés tras ser suspendida por falta de material probatorio completo, en un caso que sigue sacudiendo los cimientos de la política colombiana. El proceso, adelantado por el Consejo de Estado, está relacionado con el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
De acuerdo con el acta oficial conocida, la diligencia se llevó a cabo el pasado 11 de marzo a las 9:41 de la mañana ante la Sala Especial de Decisión de Pérdida de Investidura 24. En ella se alcanzaron a recoger los testimonios de dos figuras clave: el exdirector de la UNGRD, Olmedo de Jesús López Martínez, y la exconsejera presidencial para las regiones, Sandra Liliana Ortiz Nova.
Sin embargo, la ausencia del exsubdirector de la entidad, Sneyder Augusto Pinilla Álvarez, quien también estaba citado, y la falta de elementos probatorios completos provocaron la interrupción del procedimiento judicial.

Una audiencia suspendida por fallas procesales
El desarrollo de la audiencia se vio truncado luego de que la defensa del senador, encabezada por el abogado Fahid Name Gómez, advirtiera inconsistencias en el expediente. Según argumentó, no se habían incorporado todas las pruebas decretadas previamente por el Consejo de Estado.
En particular, señaló que solo estaban disponibles las actas escritas de diligencias anteriores, pero no las grabaciones completas, lo que, a su juicio, impedía garantizar el debido proceso. Esta situación fue considerada determinante por el magistrado Jorge Edison Portocarrero Banguera, quien optó por suspender la audiencia hasta que se subsanen las falencias.
La decisión añade un nuevo capítulo de retraso a un expediente que ya supera los dos años y medio de trámite, aumentando la tensión en torno a un caso que involucra presuntos sobornos millonarios y uso indebido de recursos públicos.
Testimonios clave en el caso
El Consejo de Estado ha sido enfático en señalar que los testimonios de López, Pinilla y Ortiz son determinantes para establecer responsabilidades en el proceso contra Iván Name. Los tres exfuncionarios habrían tenido conocimiento directo de los hechos investigados.
Las acusaciones apuntan a que en octubre de 2023 el senador habría recibido cerca de tres mil millones de pesos en sobornos. A cambio, presuntamente habría facilitado el avance de debates legislativos en la plenaria del Senado relacionados con proyectos estratégicos del gobierno del presidente Gustavo Petro.
Según las versiones recopiladas, el dinero habría sido entregado en efectivo por Sneyder Pinilla, siguiendo instrucciones directas de Olmedo López. El traslado del dinero desde el centro de Bogotá hacia el lugar de residencia del senador, en el nororiente de la ciudad, habría contado con apoyo logístico que incluía el uso de vehículos blindados asignados a Sandra Ortiz.
Implicaciones penales y políticas
El caso no solo tiene repercusiones en el ámbito administrativo. Actualmente, Iván Name permanece recluido en la cárcel La Picota, en Bogotá, por orden de la Corte Suprema de Justicia, donde enfrenta un proceso penal paralelo.
Los delitos imputados incluyen cohecho impropio en calidad de coautor y peculado por apropiación agravado como interviniente. Estas acusaciones, de ser comprobadas, podrían significar no solo la pérdida de su investidura como congresista, sino también una condena penal de gran impacto.
El escándalo de la UNGRD ha puesto bajo escrutinio la gestión de recursos destinados a atender emergencias y desastres en el país, generando cuestionamientos sobre posibles redes de corrupción dentro de entidades clave del Estado.
Un proceso que sigue generando incertidumbre
La suspensión de la audiencia deja en evidencia las dificultades procesales que han marcado este caso desde sus inicios. Mientras se espera la reprogramación de la diligencia y la incorporación completa de las pruebas, el futuro político y judicial de Iván Name sigue en juego.
Analistas coinciden en que el desenlace dependerá en gran medida de la solidez de los testimonios y de la capacidad de las autoridades para reconstruir con precisión los hechos. En un contexto de creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones, este proceso se ha convertido en un termómetro de la lucha contra la corrupción en Colombia.
Por ahora, el país permanece atento a la evolución de uno de los casos más sensibles de los últimos años, cuya resolución podría sentar precedentes importantes en materia de responsabilidad política y transparencia en la gestión pública.
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