Colapso del laboratorio clínico provocó daño patrimonial en la ESE de Neiva

El colapso del laboratorio clínico de la ESE Carmen Emilia Ospina de Neiva, ocurrido en enero de 2025 y ocultado durante casi tres semanas, generó un daño patrimonial cercano a los cinco millones de pesos, según confirmó la Contraloría Municipal de Neiva.

De acuerdo con el informe definitivo del ente de control, la afectación económica asciende a $4.729.903 y se originó por la pérdida de exámenes clínicos y el represamiento de miles de muestras, lo que impactó de forma directa la atención en salud de la población usuaria.


Fallas previsibles y omisiones consideradas evitables

La Contraloría concluyó que el colapso no fue un hecho imprevisible, sino el resultado de una cadena de omisiones en la gestión tecnológica, el mantenimiento y la planeación institucional.

El informe advierte que la ESE no garantizó condiciones mínimas para la continuidad del servicio, pese a que el laboratorio clínico es un componente crítico del sistema de salud local.

Entre las principales fallas detectadas se encuentran:

  • La no renovación del soporte del software Athenea, sistema clave para el procesamiento automatizado de muestras.

  • La ausencia de respaldo técnico de los equipos informáticos.

  • Deficiencias en el mantenimiento preventivo.

  • Fallos en los sistemas de energía ininterrumpida (UPS).

  • Inexistencia de copias de seguridad para recuperar la información.

Estas omisiones dejaron a la entidad sin capacidad de respuesta ante una contingencia anunciada.


Exámenes perdidos y miles de muestras represadas

Como consecuencia directa del colapso, el laboratorio permaneció casi 20 días con operación limitada, periodo durante el cual:

  • Se perdieron 1.328 exámenes clínicos

  • Se represaron 5.985 muestras

  • Se afectó la oportunidad, confiabilidad y calidad del servicio

Miles de usuarios vieron retrasados sus diagnósticos, comprometiendo la atención médica y la confianza en el sistema de salud pública de Neiva.

Para la autoridad fiscal, estos hechos configuran un hallazgo administrativo con presunta incidencia fiscal y disciplinaria, al evidenciarse un daño cierto a los recursos públicos.


Un problema estructural de gestión del riesgo tecnológico

Más allá del impacto económico, el informe pone de relieve un problema estructural: la deficiente gestión del riesgo tecnológico dentro de la ESE.

La falta de planeación y de controles adecuados vulneró el principio de continuidad del servicio público de salud, una obligación esencial para una entidad que administra recursos del sistema y atiende a gran parte de la población de la capital del Huila.


Advertencias previas que no fueron atendidas

La crisis ya había sido advertida. En 2025, la entonces concejala Lourdes Paola Mateus Serrano denunció ante el Concejo de Neiva una situación crítica que, según expuso, comenzó a gestarse desde septiembre de 2024.

De acuerdo con esa denuncia, el colapso total se produjo el 7 de enero de 2025, cuando un fallo en el servidor dejó fuera de operación el software Athenea, justo después de que el contrato de soporte técnico finalizara sin ser renovado.

Entre el 7 y el 23 de enero se habrían acumulado más de 67.000 muestras sin procesar, de las cuales 1.728 se volvieron inviables, obligando a repetir exámenes y a destinar recursos adicionales en una entidad que ya atravesaba dificultades financieras.


Impacto social y riesgo para pacientes y personal médico

La concejala advirtió que las alertas internas del personal médico fueron ignoradas, pese a que se solicitó detener la toma de muestras. Según la denuncia, la gerencia decidió continuar sin informar de forma clara a la ciudadanía.

La situación se convirtió en uno de los principales motivos de inconformidad ciudadana en 2025, solo superado por el trato deshumanizado en la atención. Además, se reportaron episodios de tensión y violencia contra el personal de salud, ante la molestia de los pacientes por los retrasos.


¿Qué respondió el gerente de la época?

El entonces gerente de la ESE, Julio César Quintero Vieda, reconoció que falló en la comunicación masiva de la situación, aunque negó que el laboratorio hubiera colapsado completamente.

“El laboratorio siguió trabajando. Lo que pasó fue que la velocidad de procesamiento disminuyó, lo que generó acumulación de muestras”, afirmó en su momento, señalando que los pacientes de urgencias sí recibían resultados el mismo día.

Quintero sostuvo que las pruebas no se perdieron, sino que fue necesario repetir algunos exámenes, y aseguró que a los pacientes se les informaba sobre las posibles demoras. El exgerente renunció al cargo en mayo de 2025, meses después de la contingencia.


Conclusión

Hoy, el informe de la Contraloría confirma lo advertido desde el ámbito político y ciudadano: hubo fallas de gestión, ausencia de planeación, falta de control y consecuencias económicas para el erario, además de un impacto profundo en la atención en salud de los neivanos.

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