El Pacto Histórico recibirá la última bocanada de oxígeno del CNE antes de elecciones
A menos de ocho días de las elecciones del 8 de marzo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) se alista para tomar una decisión determinante que podría redefinir el panorama político de la izquierda colombiana. Si nada extraordinario ocurre, este lunes 2 de marzo será radicada la ponencia que permitirá la fusión del movimiento Colombia Humana con el Pacto Histórico, la coalición que respalda al presidente Gustavo Petro.
La movida representa la última bocanada de oxígeno jurídico y político para el petrismo en la recta final de la campaña legislativa, en medio de tensiones previas entre la Casa de Nariño y el órgano electoral.
La ponencia clave de Benjamín Ortiz
El magistrado Benjamín Ortiz será el encargado de radicar la ponencia ante la sala plena del CNE. Ortiz es recordado por haber investigado y sancionado la campaña presidencial de 2022 por violación de topes electorales superiores a 5.300 millones de pesos.
Si el documento es presentado este lunes, se prevé que el miércoles 4 de marzo la sala plena sesione para votar la fusión. De aprobarse, se despejaría el principal riesgo jurídico que enfrentaban varios candidatos a la Cámara por una eventual doble militancia.
Entre los aspirantes que quedarían blindados jurídicamente se encuentran María Fernanda Carrascal, María del Mar Pizarro, Daniel Mauricio Monroy y Laura Daniela Beltrán, cuyas candidaturas estaban bajo la lupa debido al limbo normativo.
El salvavidas jurídico de Álvaro Hernán Prada
En un giro político llamativo, incluso el magistrado Álvaro Hernán Prada —cuestionado en repetidas ocasiones por el presidente Petro— terminó jugando un papel clave en el desenlace.
La ley establece que una colectividad solo puede fusionarse si no tiene investigaciones administrativas pendientes. En ese contexto, Prada radicó la semana pasada la ponencia que sancionó a Colombia Humana por no presentar los informes de ingresos y gastos de 2022, así como por omisiones relacionadas con el nombramiento del gerente de campaña y la apertura de la cuenta bancaria única.
Paradójicamente, la sanción era el paso necesario para “limpiar” el expediente del partido. Tras la aprobación virtual de la multa por parte de la sala plena, Colombia Humana quedó habilitada para avanzar en el proceso de fusión.
La aceptación anticipada de cargos
El movimiento político optó por una estrategia de cooperación procesal. La secretaria general y representante legal, Andrea Camila Vargas, envió el 7 de febrero un oficio aceptando expresamente los cargos formulados por el CNE.
En el documento, Colombia Humana asumió el compromiso irrevocable de pagar la sanción pecuniaria que impusiera la autoridad electoral, mediante desembolso inmediato una vez se profiriera la decisión administrativa.
La jugada fue interpretada como un gesto de buena fe procesal y una maniobra estratégica para evitar dilaciones que pusieran en riesgo la participación electoral de sus candidatos.
Tensión política y mensaje institucional
El proceso no estuvo exento de tensión. La relación entre el presidente Petro y el Consejo Nacional Electoral ha atravesado momentos de fricción, especialmente tras investigaciones relacionadas con financiación de campañas.
Sin embargo, el desenlace actual evidencia un equilibrio institucional. El CNE ha ejercido control y sanción cuando ha sido necesario, pero también ha garantizado el debido proceso y las condiciones jurídicas para que los partidos cumplan la ley y participen en igualdad de condiciones.
Fuentes cercanas al proceso señalan que la autoridad electoral ha actuado bajo el principio de legalidad, aplicando tanto “garrote” como “zanahoria” según lo amerite cada caso.
Impacto electoral inmediato
La aprobación de la fusión tendría efectos inmediatos en el tablero político. Primero, consolidaría la estructura jurídica del Pacto Histórico como bloque unificado. Segundo, eliminaría la amenaza de demandas por doble militancia que podrían afectar la validez de eventuales curules obtenidas el 8 de marzo.
En términos estratégicos, la decisión fortalece la narrativa de cohesión interna en la izquierda y reduce la incertidumbre entre electores y dirigentes.
Además, permitiría al Pacto Histórico presentar un frente más compacto frente a sus rivales políticos en un momento donde cada voto resulta determinante.
¿Oxígeno temporal o consolidación definitiva?
La pregunta de fondo es si esta decisión representa apenas un alivio coyuntural o una consolidación estructural del proyecto político que respalda al Gobierno.
Desde el punto de vista jurídico, la fusión elimina un obstáculo inmediato. No obstante, el escrutinio sobre financiación y manejo administrativo de campañas seguirá siendo un factor de vigilancia permanente.
En el corto plazo, todo apunta a que el CNE aprobará la ponencia y despejará el camino electoral del petrismo. De concretarse, el Pacto Histórico llegará a las urnas con un frente legalmente blindado y con una señal clara de que, pese a las tensiones, las instituciones siguen operando bajo las reglas del juego democrático.
El reloj corre. El lunes será decisivo. Y el miércoles podría sellarse una de las decisiones más relevantes en la antesala de estas elecciones.
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