“Chavismo 3.0”: quiénes forman parte del círculo de confianza de Delcy Rodríguez y qué busca la presidenta de Venezuela al darles protagonismo
Aunque Delcy Rodríguez no lleva ni un mes como presidenta encargada de Venezuela, su influencia en el poder no es nueva. Su ascenso es el resultado de una construcción política que lleva años gestándose y que hoy se consolida tras un hecho sin precedentes: la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante un operativo de Estados Unidos a comienzos de enero.
Rodríguez se juramentó como mandataria el 5 de enero, en medio de una crisis institucional, militar y diplomática. Desde entonces, ha ejecutado movimientos rápidos y quirúrgicos en el aparato del Estado: cambios ministeriales, reacomodo del poder militar, contactos directos con Washington y un giro económico que ya empieza a delinear lo que analistas llaman el “chavismo 3.0”.
Un poder que no nació con Chávez
A diferencia de otras figuras del chavismo, Delcy Rodríguez no fue una dirigente central durante el gobierno de Hugo Chávez. Según el investigador venezolano Mariano de Alba, su relación con el expresidente fue distante y su paso por el Ministerio de Secretaría de la Presidencia fue breve y poco relevante.
Quien sí acumuló poder desde temprano fue su hermano, Jorge Rodríguez, una de las figuras más influyentes del chavismo contemporáneo. Psiquiatra de formación, pasó de dirigir el Consejo Nacional Electoral a convertirse en vicepresidente, ministro, alcalde de Caracas y hoy presidente de la Asamblea Nacional.
El periodista César Bátiz define a los hermanos Rodríguez como “un dragón de dos cabezas”: una dupla inseparable que entiende el poder no como ideología, sino como supervivencia política.
“Jorge es más visible y beligerante; Delcy, más silenciosa. Pero no se pueden analizar por separado”, señala Bátiz.
Hoy, tras la salida forzada de Maduro, los dos principales poderes del Estado venezolano están en manos de los Rodríguez: ella controla el Ejecutivo; él, el Legislativo.
Un chavismo menos ideológico y más técnico
Delcy Rodríguez enfrenta desafíos enormes: presión de Estados Unidos, fracturas internas del chavismo, demandas sociales acumuladas y una economía aún frágil. Según la politóloga Maryhen Jiménez, su estrategia apunta a una reconfiguración pragmática del régimen.
“Busca un chavismo funcional, capaz de sobrevivir a esta coyuntura, con concesiones económicas y una narrativa de control interno”, explica.
En ese contexto, el círculo más cercano de la presidenta está compuesto por perfiles técnicos, con experiencia económica y menor carga ideológica, aunque sin romper con el chavismo.
Uno de los nombres clave es Félix Plasencia, embajador en Reino Unido y hombre de confianza de los hermanos Rodríguez. Recientemente fue enviado a Washington para avanzar en la reapertura de relaciones diplomáticas.
“Es un operador limpio, sin señalamientos graves, con conexiones internacionales y total lealtad”, señala Bátiz.
En el frente económico destacan figuras como Calixto Ortega Sánchez, vicepresidente sectorial de Economía y expresidente del Banco Central de Venezuela; Román Maniglia, presidente de Pequiven; Anabel Pereira, ministra de Economía y Finanzas; y Héctor Silva, vinculado al sector minero.
Según De Alba, se trata de un equipo “profesional, bien preparado y enfocado en resultados económicos más que en retórica revolucionaria”.
El factor militar y los nombres sensibles
En el plano militar, Rodríguez designó a Gustavo González como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y jefe de la DGCIM. Aunque fue sancionado por EE.UU. en 2015 por violaciones a los derechos humanos, hoy es considerado la principal ficha militar de Delcy.
Otro nombramiento relevante fue el de Juan Escalona, exedecán de Chávez, como jefe del Despacho de la Presidencia. Un cargo discreto, pero con acceso directo al poder.
En comunicación, Rodríguez apostó por Miguel Pérez Pirela, un perfil más académico y moderado, en lo que algunos interpretan como un intento de redefinir el relato del régimen ante la comunidad internacional.
La salida de Álex Saab, un mensaje político
Uno de los movimientos más simbólicos fue la salida de Álex Saab, empresario cercano a Maduro. Para analistas, su desplazamiento envía un mensaje claro: el nuevo poder no gira alrededor del expresidente capturado.
“Es una señal muy negativa para Maduro”, afirma Bátiz. Para otros, como Andrés Izarra, también es una concesión a Washington… pero con riesgos.
¿Qué busca el “chavismo 3.0”?
El objetivo central parece claro: sobrevivir. Mantener el control político, estabilizar la economía, negociar con Estados Unidos sin perder legitimidad interna y contener a figuras como Diosdado Cabello, que conserva influencia en los aparatos de seguridad.
Delcy Rodríguez no es una moderada, advierten los expertos. Sigue siendo una figura combativa y sancionada por la Unión Europea. Pero representa el ala más pragmática y negociadora del chavismo.
Mientras defiende públicamente a Maduro como “secuestrado”, firma acuerdos petroleros con Washington y recibe elogios de Donald Trump. Un equilibrio precario que refleja, como señala Jiménez, que Venezuela atraviesa un momento incierto, incluso para quienes hoy gobiernan.
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