Cierre indefinido del Parque Tayrona: suspenden zarpes desde Santa Marta por riesgo público

El Parque Nacional Natural Tayrona fue cerrado de manera indefinida tras una decisión adoptada por Parques Nacionales Naturales de Colombia mediante la Resolución 091 del 17 de febrero de 2026. La medida, sustentada en condiciones de riesgo público y presuntas vulneraciones a los derechos humanos, también llevó a la suspensión de zarpes de embarcaciones desde Santa Marta con destino a esta área protegida.

La decisión fue respaldada por la Dirección General Marítima (Dimar), entidad adscrita al Ministerio de Defensa Nacional, que ordenó a la Capitanía de Puerto de Santa Marta no autorizar salidas marítimas hacia el parque hasta que existan garantías de seguridad.

Suspensión de actividades marítimas

Según el comunicado oficial de Dimar, la medida se adopta en atención a la resolución expedida por Parques Nacionales y tiene como propósito “garantizar el cumplimiento de las disposiciones necesarias y asegurar la seguridad en la jurisdicción marítima del área”.

En consecuencia, la Capitanía de Puerto de Santa Marta no permitirá el zarpe de embarcaciones con destino al Tayrona mientras las autoridades competentes no determinen que existen condiciones adecuadas para el restablecimiento de las actividades turísticas y operativas.

El parque, ubicado en el departamento del Magdalena, es uno de los destinos turísticos más emblemáticos del Caribe colombiano, por lo que el cierre impacta directamente a operadores turísticos, lancheros, hoteles y comunidades que dependen del flujo de visitantes.

Riesgo público y presencia de grupos armados

El cierre se produce luego de que la Jefatura de la Oficina de Gestión del Riesgo de Parques Nacionales solicitara la suspensión de actividades por “vulneración de derechos humanos” y otras situaciones que comprometen la seguridad en el territorio.

El 11 de febrero se realizó una intervención en el sector de Cañaveral, donde funcionarios inhabilitaron infraestructuras construidas de manera ilegal dentro del área protegida. Estas acciones buscaban permitir a los entes judiciales adelantar levantamientos de elementos materiales probatorios relacionados con ocupaciones indebidas y otros posibles delitos ambientales.

Durante esas diligencias, los funcionarios tuvieron conocimiento de videos difundidos en redes sociales con mensajes de amenazas directas contra la jefa del área protegida. Además, se reportaron actos intimidatorios en los ingresos del parque, incluyendo restricciones al personal y exigencias para que se retiraran los uniformes institucionales.

Según la resolución, estas situaciones generaron un “riesgo inminente a la vida e integridad” del personal del parque y eventualmente de funcionarios de la Dirección Territorial Caribe con sede en Santa Marta.

Contexto de seguridad en la zona

Aunque el documento oficial no atribuye directamente las amenazas a un grupo específico, se reconoce la presencia en la zona del Clan del Golfo y de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, estructuras armadas ilegales que han sido señaladas en alertas tempranas por parte de la Defensoría del Pueblo.

La Sierra Nevada de Santa Marta ha sido históricamente un territorio estratégico por su ubicación geográfica y por las rutas que conectan zonas rurales con el mar Caribe, lo que ha facilitado actividades ilícitas como narcotráfico y economías ilegales.

Las autoridades han advertido que la presencia de estos actores armados incrementa el riesgo para comunidades locales, turistas y funcionarios públicos, lo que obligó a adoptar medidas preventivas de carácter extraordinario.

Impacto en el turismo y expectativa de reapertura

El cierre indefinido del Tayrona representa un golpe para el turismo regional, especialmente en temporada alta. Operadores y empresarios del sector esperan que la situación de orden público pueda estabilizarse en el menor tiempo posible para reactivar las actividades económicas.

Sin embargo, desde Parques Nacionales han sido enfáticos en que la prioridad es salvaguardar la vida e integridad del personal y de los visitantes, así como garantizar la protección de los ecosistemas del área.

Por ahora, el acceso terrestre y marítimo al parque permanece suspendido. La reapertura dependerá de la evaluación conjunta de las autoridades ambientales, marítimas y de seguridad, quienes deberán certificar que existen condiciones suficientes para el retorno de las actividades en uno de los tesoros naturales más importantes de Colombia.

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