Chongqing, la ciudad futurista que refleja el nuevo poder de China

La visita de Donald Trump a China vuelve a poner sobre la mesa la transformación que ha vivido el gigante asiático durante los últimos años. Desde la última vez que el mandatario estadounidense estuvo en territorio chino, en 2017, el país liderado por Xi Jinping ha acelerado su modernización tecnológica, industrial y geopolítica hasta convertirse en uno de los principales competidores globales de Estados Unidos.

Y si existe una ciudad capaz de representar ese cambio, esa es Chongqing, una megaciudad ubicada en el sudoeste chino que hoy es considerada por muchos como la “capital ciberpunk” del país y uno de los mayores símbolos del nuevo modelo económico impulsado por Pekín.

Mientras Trump participa en reuniones diplomáticas marcadas por temas delicados como la guerra en Medio Oriente, Taiwán, el comercio y la inteligencia artificial, Chongqing emerge como una poderosa vitrina de la China futurista que Xi Jinping quiere mostrar al mundo.

Una ciudad que parece salida del futuro

Chongqing impresiona a turistas y visitantes por su arquitectura vertical, sus enormes edificios iluminados con luces de neón y una infraestructura urbana que parece desafiar la gravedad.

Construida entre montañas y atravesada por el río Yangtsé, la ciudad se hizo famosa en redes sociales por su apariencia “8D”, una expresión usada para describir la complejidad de sus carreteras, puentes y sistemas de transporte que atraviesan edificios y niveles superpuestos.

El metro cruza estructuras residenciales, las autopistas serpentean entre laderas empinadas y los rascacielos crean un paisaje futurista que se convirtió en tendencia entre influencers y viajeros internacionales.

La ciudad no solo representa un fenómeno turístico, sino también el resultado de décadas de inversiones estatales destinadas a convertir a China en una potencia tecnológica e industrial capaz de competir directamente con Occidente.

Xi Jinping apuesta por la tecnología

Desde que inició su tercer mandato, Xi Jinping reforzó una estrategia basada en las llamadas “nuevas fuerzas productivas”, un concepto que impulsa el desarrollo de sectores como inteligencia artificial, robótica, energías renovables y vehículos eléctricos.

Chongqing se transformó en uno de los epicentros de ese plan.

La ciudad concentra importantes fábricas automatizadas, centros tecnológicos y laboratorios de innovación donde se desarrollan robots humanoides y nuevas tecnologías aplicadas a la industria.

China ya posee el mayor número de robots industriales del planeta y planea invertir cerca de 400.000 millones de dólares en robótica durante este año, consolidando así su apuesta por la automatización.

En laboratorios educativos de Chongqing, incluso niños en edad preescolar interactúan con peces robóticos y humanoides capaces de bailar o realizar movimientos de kung-fu, una muestra de cómo el país intenta integrar la tecnología desde las primeras etapas de formación.

La batalla tecnológica con Estados Unidos

La modernización china también forma parte de la competencia estratégica con Estados Unidos.

Uno de los principales focos de tensión entre ambos países sigue siendo el acceso a semiconductores avanzados, indispensables para el desarrollo de inteligencia artificial y robótica.

Durante el gobierno de Joe Biden, Washington impuso restricciones para limitar la exportación de chips de última generación hacia China, buscando frenar su avance tecnológico.

Sin embargo, la administración Trump flexibilizó parcialmente esas medidas, permitiendo que compañías estadounidenses como Nvidia puedan vender algunos modelos avanzados al mercado chino, aunque todavía existen restricciones sobre los chips más sofisticados.

La rivalidad tecnológica se convirtió en una pieza clave de la relación bilateral y será uno de los temas centrales de la nueva cumbre entre Trump y Xi Jinping.

Chongqing lidera la revolución de los autos eléctricos

Otro de los sectores donde China ha logrado posicionarse globalmente es el de los vehículos eléctricos.

Chongqing es actualmente una de las ciudades líderes en fabricación de automóviles y forma parte de la estrategia nacional para reducir la dependencia energética y fortalecer la producción industrial local.

Empresas tecnológicas y fabricantes de vehículos eléctricos operan en la región con el respaldo del gobierno central, mientras China consolida su posición como el mayor productor de autos del mundo.

La transición hacia vehículos eléctricos también ganó impulso debido al aumento internacional en los precios de los combustibles, agravado por conflictos geopolíticos como la guerra en Irán.

Muchos ciudadanos chinos consideran ahora más conveniente adquirir autos eléctricos que vehículos tradicionales de gasolina, lo que fortalece aún más el crecimiento del sector.

El nuevo poder global de Pekín

Más allá del desarrollo urbano y tecnológico, Chongqing también simboliza el nuevo papel de China en el escenario internacional.

Pekín busca mostrarse como un país abierto al comercio y a la cooperación internacional, especialmente en momentos en que Estados Unidos enfrenta tensiones con aliados y rivales debido a políticas proteccionistas y disputas comerciales.

China eliminó requisitos de visa para turistas de más de 70 países y ha intensificado sus relaciones diplomáticas con Europa, Asia y América Latina.

Analistas internacionales consideran que el gobierno chino ya no siente la necesidad de demostrar que está al mismo nivel que Estados Unidos, como ocurría años atrás.

Hoy, muchos expertos ven a China como el competidor más fuerte que ha enfrentado Washington en su historia moderna.

El costo del crecimiento chino

Sin embargo, detrás de la imagen futurista también existen desafíos importantes.

Chongqing, pese a su espectacular crecimiento, enfrenta altos niveles de endeudamiento y una economía afectada por la desaceleración inmobiliaria y el menor consumo interno.

En las zonas más alejadas del moderno centro urbano aún sobreviven trabajadores informales que dependen de empleos precarios y bajos ingresos diarios.

Además, el férreo control político del Partido Comunista Chino continúa siendo objeto de críticas internacionales debido a la censura, la vigilancia masiva y las limitaciones a la libertad de expresión.

Aun así, la imagen que China intenta proyectar es la de un país moderno, estable y preparado para liderar el futuro tecnológico y económico global.

Una ciudad que resume el futuro chino

Para muchos visitantes, Chongqing representa una mezcla entre fascinación y advertencia.

La ciudad muestra hasta dónde puede llegar una nación cuando combina planificación estatal, inversiones multimillonarias y desarrollo tecnológico acelerado.

En medio de la nueva visita de Donald Trump, Chongqing aparece como una demostración del enorme cambio que ha vivido China desde 2017 y del tipo de potencia global que Xi Jinping quiere consolidar durante las próximas décadas.

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