Un relato impactante marcó la ceremonia del Premio Nobel de Paz en Oslo, luego de que Ana Corina Sosa Machado leyera el discurso que su madre, María Corina Machado, no pudo pronunciar personalmente debido a la persecución política que enfrenta y su condición de clandestinidad bajo el régimen de Nicolás Maduro.
Durante su intervención, Sosa Machado narró un episodio ocurrido durante la campaña presidencial de la líder opositora venezolana, cuando visitó Delicias, un pequeño caserío del estado Táchira, ubicado a pocos kilómetros de la frontera con Colombia, una zona históricamente marcada por la presencia de guerrillas colombianas y redes del narcotráfico.
Según el testimonio leído en Oslo, Delicias es un lugar donde “ni una gallina puede venderse sin permiso de los criminales”, y al que ningún candidato presidencial había acudido desde 1978. El sector, en el municipio de Pedro María Ureña, ha sido señalado durante años por el control del ELN y de disidencias de las Farc, que operan en pasos ilegales y corredores de contrabando hacia Norte de Santander.
Sosa Machado relató que, mientras avanzaban por la montaña rumbo al caserío, su madre observó banderas de Venezuela ondeando en las humildes viviendas. Al preguntar si se trataba de una celebración, recibió una respuesta que reflejaba la magnitud del riesgo:
“Alguien me susurró: ‘No. Aquí la bandera se mantiene escondida. Sacarla es peligroso. Hoy la gente la alzó para darte las gracias por atreverte a venir’”.
El momento más simbólico ocurrió cuando varias familias del caserío, enfrentando el miedo impuesto por los grupos armados, decidieron acompañar a Machado y entonar el himno nacional venezolano. Un gesto que fue descrito como “un acto frágil y desafiante de soberanía” en una región dominada durante años por la violencia y la intimidación.
La lectura del discurso subrayó que esos recorridos transformaron la campaña política en “reuniones íntimas de miles de personas”, donde abrazos, rezos y lágrimas dejaron claro que la lucha no era únicamente electoral, sino también ética, existencial y espiritual.
Sosa Machado recordó que, un año antes de las elecciones presidenciales que —según afirmó— fueron “robadas” por el régimen de Maduro, el gran desafío era unir a las fuerzas democráticas y devolver la confianza en el voto. Las primarias opositoras, aseguró, lograron consolidar una red ciudadana sin precedentes que llevó a la victoria a su madre, posteriormente inhabilitada y sancionada por el oficialismo.
Se espera que María Corina Machado llegue a Oslo en las próximas horas para reunirse con su familia y representantes internacionales que acompañaron la entrega del galardón.
La revista SEMANA, que mantiene cubrimiento especial desde Noruega, destacó a través de su enviada especial Salud Hernández-Mora que el mayor valor del premio es haber vuelto a poner a Venezuela en el foco mundial, recordándole al mundo que el país vive bajo una dictadura y que su pueblo “pide libertad a gritos desde hace años”.
