Buenos Aires, Cauca: siete horas de terror bajo el ataque de las disidencias
El infierno volvió a instalarse en Colombia. El municipio de Buenos Aires, en el norte del Cauca, revivió una de las escenas más oscuras del conflicto armado cuando las disidencias de las Farc, al mando de Iván Mordisco, ejecutaron el ataque más sangriento contra la Policía en lo que va de 2025.
Durante siete horas ininterrumpidas, el pueblo fue sometido a una guerra urbana que incluyó cilindros bomba, tatucos, ráfagas de fusil y drones cargados con explosivos, dejando a su paso ruinas, miedo y una comunidad traumatizada.
“La guerrilla se metió al pueblo y lo está destruyendo”
A las 5:30 de la mañana, Alba preparaba el café cuando una explosión sacudió su vivienda. “Nunca había sentido algo así en mis más de 70 años”, relató. Desde su ventana vio a hombres armados manipulando explosivos mientras el estruendo se repetía sin pausa.
A solo tres cuadras, 17 policías resistían el asalto en la estación del municipio, completamente rodeados. El ataque había sido planificado desde la noche anterior: las disidencias cortaron la energía eléctrica y coparon todos los accesos, impidiendo cualquier apoyo oportuno.
Una estación convertida en escombros
El primer bombazo derrumbó parte de la estación, dejando gravemente herido al comandante. Varios uniformados quedaron inconscientes bajo los muros de concreto.
“Resistimos con Dios, la Virgen y plomo”, dijo un subintendente que asumió el mando en medio del caos.
La infraestructura quedó devastada: la estación de Policía, el Banco Agrario, la Casa de Justicia, la Fiscalía y viviendas cercanas fueron destruidas. Vehículos aplastados, motos enterradas bajo los escombros y pertenencias personales esparcidas en la calle daban cuenta de la magnitud del ataque.
Civiles atrapados en la guerra
Las familias del barrio Calicanto vivieron horas de pánico.
“Escondimos a los niños debajo de la cama durante casi cuatro horas”, relató Yolanda, vecina del sector. Otros huyeron monte adentro, descalzos, mientras los criminales recorrían casa por casa ordenando evacuar el pueblo.
Nancy, una adulta mayor, salvó su vida de milagro cuando un explosivo cayó en la sala de su casa. Enrique Salazar, de 90 años, perdió su vivienda de casi dos siglos de antigüedad. “La casa quedó inservible. No sé qué hacer ahora”, dijo entre ruinas.
Arsenal de guerra y refuerzos tardíos
Según fuentes de la fuerza pública, los atacantes contaban con fusiles Barrett calibre .50, conocidos como “derribahelicópteros”, y controlaban todas las veredas y rutas de ingreso. Helicópteros Arpía y Black Hawk fueron impactados durante las maniobras de apoyo.
Un patrullero aseguró que eran más de 500 hombres atacando a solo 17 policías. La resistencia fue posible gracias a un túnel subterráneo que permitió a los uniformados atrincherarse.
¿Falla de inteligencia?
El comandante del Ejército, general Emilio Cardozo, explicó que el mal clima y los bloqueos con explosivos impidieron una reacción más rápida. Confirmó que el ataque fue ejecutado por la estructura Jaime Martínez y que los refuerzos solo lograron ingresar horas después.
Buenos Aires, Cauca, revivió las tomas guerrilleras que el país creía superadas. En medio del miedo y la destrucción, queda una pregunta abierta: ¿cómo una operación de esta magnitud pasó desapercibida para la inteligencia militar?
