Bloqueos, explosivos y el asesinato de civiles y policías marcan la escalada violenta que paralizó a 20 departamentos de Colombia.
REDACCIÓN NACIONAL – Colombia intenta recuperar la normalidad tras cumplirse las 72 horas del paro armado decretado por el ELN. Sin embargo, las cifras que deja esta ofensiva insurgente son devastadoras: al menos cinco víctimas mortales y un rastro de terror que afectó la movilidad y la seguridad en casi todo el territorio nacional.
El costo humano de la ofensiva
La violencia no discriminó objetivos. Entre las víctimas fatales se reportan:
-
Fuerza Pública: Dos policías perdieron la vida tras una detonación controlada en el sur de Cali.2
-
Civiles: Un conductor de ambulancia murió atrapado en el fuego cruzado durante un ataque a la subestación de Policía en Puerto Santander.3
-
Investigaciones en curso: En Cúcuta, las autoridades intentan esclarecer el hallazgo de dos jóvenes asesinados en medio de la jornada de parálisis.
Además, en el sector de La Lizama (ruta Bucaramanga – Barrancabermeja), una funcionaria de peaje resultó herida, lo que obligó al cierre total de esta arteria vial estratégica para el comercio del país.
Mapa del terror: Las regiones más golpeadas
Aunque la amenaza fue nacional, el ELN concentró su capacidad de daño en 20 departamentos. Norte de Santander se consolidó como el epicentro de la tragedia, especialmente en Villa del Rosario y Cúcuta.
Departamentos con mayores reportes de ataques:
-
Norte de Santander: Homicidios y ataques a subestaciones.
-
Santander: Explosivos en peajes y vías principales.
-
Cali (Valle): Atentados urbanos con explosivos.
-
Chocó y Antioquia: Restricciones totales a la movilidad fluvial y terrestre.4
-
La Guajira y Sucre: Quema de vehículos y bloqueos de vías.
Radiografía del Paro Armado (Cifras Preliminares)
| Categoría | Dato Reportado |
| Duración | 72 horas |
| Ataques confirmados | Cerca de 60 acciones violentas |
| Departamentos afectados | 20 |
| Víctimas fatales | 5 confirmadas |
| Infraestructura | Bloqueos con explosivos y quema de vehículos |
Un país a media marcha
El impacto no fue solo bélico, sino psicológico y económico. El uso de «carros bomba» falsos y cilindros abandonados en carreteras clave paralizó el transporte de carga y pasajeros. La táctica de sembrar el temor mediante panfletos y grafitis logró que centros urbanos quedaran desiertos, mientras las autoridades intentan ahora consolidar el conteo total de daños materiales.
A esta hora, el Ejército Nacional y la Policía despliegan caravanas de seguridad para reactivar el flujo vehicular en las zonas donde aún persisten amenazas de artefactos explosivos sembrados a orillas de las carreteras.
