Bad Bunny en el Super Bowl: de empacador en Puerto Rico a fenómeno global
Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, hará historia este domingo al presentarse en el show de medio tiempo del Super Bowl 2026, un evento que alcanza más de 120 millones de espectadores en Estados Unidos y el mundo.
Lo curioso es que este fenómeno global comenzó en Vega Baja, un humilde pueblo costero de Puerto Rico, donde de adolescente trabajaba como empacador en un supermercado y subía sus primeras canciones de trap a SoundCloud. Sin conexiones en la industria musical y sin esperanzas inmediatas de fama, Bad Bunny tenía un origen humilde: su padre era conductor de camiones y su madre maestra de escuela.
“Yo no conozco a nadie en el mundo de la música. No hay posibilidad de que vaya a comprar un pincho y me encuentre con Daddy Yankee”, confesaba en 2016. Sin embargo, diez años después, se convirtió en el primer artista en ganar un Grammy a Mejor Álbum con un disco completamente en español, su más reciente producción “Debí Tirar Más Fotos”.
Reconocimiento internacional y récords de streaming
El artista ha sido descrito por The New Yorker como “la mayor estrella del pop” y por The New York Times como alguien que “ha reinventado la música en español”. Además, ha sido el artista más escuchado del mundo en Spotify en 2020, 2021, 2022 y 2025. Su disco “Un verano sin ti” fue catalogado como el álbum más reproducido en la historia de Spotify, con más de 15.000 millones de reproducciones, según Guinness Records.


Leila Cobo, codirectora de Billboard, señala que Bad Bunny redefinió la relación de los artistas latinos con la industria global, incorporando mezclas de ritmos urbanos y géneros autóctonos de América Latina, mientras construía una estética propia y distintiva.
Música, activismo y representación cultural
Además de su impacto musical, Bad Bunny se ha convertido en una voz política y cultural. Participó activamente en las protestas históricas de Puerto Rico en 2019, ha apoyado causas independentistas de la isla y criticado medidas migratorias de Estados Unidos, incluyendo las redadas del gobierno de Donald Trump. Durante los Grammy recientes, lanzó el mensaje “Fuera ICE”, en referencia al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas.
Su música también refleja esta identidad: canciones como “El apagón” denuncian los cortes eléctricos en Puerto Rico, mientras que “Lo que le pasó a Hawái” aborda la gentrificación. El uso del español en sus álbumes no solo aporta autenticidad sino que funciona como símbolo de resistencia cultural frente a la influencia estadounidense.
Estilo, género y feminismo
Bad Bunny desafía la hipermasculinidad del género urbano a través de su estética: colores vibrantes, estampados llamativos y esmalte de uñas. Temas como “Yo perreo sola” y “Andrea” visibilizan los derechos de las mujeres y denuncian la violencia de género, mientras que su estilo andrógino y su inclusión de símbolos culturales puertorriqueños, como la pava, lo consolidan como un icono de moda y activismo.
Aunque algunos expertos señalan contradicciones en su mensaje feminista, nadie duda de su influencia en la industria musical y cultural.
De lo local a lo global
Bad Bunny ha logrado convertir lo local y regional en fenómeno global, mezclando reguetón y trap con ritmos como salsa, merengue, mambo, bossa nova y plena. Sus letras hacen homenaje a artistas caribeños y afrodescendientes, consolidando su estatus como embajador de la cultura puertorriqueña.

Con su presentación en el Super Bowl, se une a artistas latinos como Shakira y Gloria Estefan, pero es el primero que ha grabado todos sus álbumes únicamente en español, mostrando que es posible conquistar un público masivo sin abandonar su idioma ni sus raíces. Su trayectoria lo coloca ya en la historia de la música global.
