Avalancha en vía Mosquera–La Mesa: relatos de terror y rescates improvisados
La emergencia en la vía que conecta Mosquera con La Mesa dejó escenas de angustia que hoy estremecen al país. Lo que comenzó como una jornada marcada por intensas lluvias terminó en una avalancha que arrastró vehículos, bloqueó el corredor vial y obligó a decenas de personas a pasar la noche atrapadas en medio del lodo.
Los testimonios de conductores, pasajeros y habitantes revelan la magnitud del desastre, ocurrido en cuestión de minutos y sin posibilidad de reacción.
“El carro se deslizó totalmente”: la noche del derrumbe
Según relatos recogidos por Caracol Radio, la emergencia sorprendió a quienes transitaban por la vía hacia las 8:30 de la noche. Adriana, una conductora afectada, describió cómo su vehículo perdió el control en medio del caos.
“Más arriba se nos cayeron los árboles… sentí que el carro se deslizó totalmente”, relató.
Como ella, decenas de personas quedaron atrapadas durante horas. Muchos pasaron la noche dentro de sus vehículos, algunos completamente cubiertos por el lodo.
“Pasamos la noche en el carro, quedó sepultado”, agregó.
La situación se agravó cuando el desprendimiento de tierra comenzó a arrastrar todo a su paso. Un conductor de bus intermunicipal relató que el lodo empujó carros, motos y dejó a los vehículos amontonados.
En ese bus viajaban 11 pasajeros, quienes solo pudieron ser evacuados al amanecer.
Comunidad al rescate en medio del desastre

En sectores como la vereda Curubital, la respuesta inicial no vino de las autoridades, sino de los propios habitantes. Testimonios recogidos por Blu Radio evidencian cómo la comunidad improvisó rescates para salvar vidas.
“Se vino la avalancha… los arrastró. Tocó ayudar con lazos, como se pudiera”, contó un residente.
Durante varias horas de la madrugada, vecinos organizaron labores de apoyo sin descanso.
“Desde las once hasta las dos o tres de la mañana estuvimos ayudando… había niños, bebés y adultos mayores atrapados”, relató otro testigo.
Las condiciones climáticas y la falta de acceso dificultaron la llegada inmediata de equipos de emergencia, por lo que la solidaridad comunitaria fue clave en las primeras horas.
Lluvias intensas y derrumbes: el origen de la emergencia
La situación está directamente relacionada con la fuerte temporada invernal que afecta al departamento de Cundinamarca. Más de 72 horas continuas de lluvias generaron inestabilidad en el terreno, provocando deslizamientos en puntos críticos del corredor.
Uno de los principales derrumbes ocurrió en jurisdicción de Bojacá, donde al menos ocho vehículos quedaron atrapados. Las autoridades confirmaron que una persona resultó herida y fue trasladada al hospital de La Mesa.
Vía cerrada y sin hora de reapertura

El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, confirmó que la vía permanece completamente cerrada debido a la magnitud de los derrumbes.
Los puntos más críticos se ubican en Curubital y en el sector conocido como “La Y”, entre Puerto Araujo y La Mesa. En algunos casos, los vehículos quedaron totalmente destruidos.
Las labores de remoción avanzan con maquinaria pesada, pero las lluvias persistentes dificultan el trabajo y no hay un tiempo estimado para la reapertura total del corredor.
Problemas estructurales y riesgos adicionales
Expertos también han advertido que la emergencia no solo responde a las lluvias. Según análisis citados por Caracol Radio, existen fallas en la infraestructura vial que agravan la situación.
El gestor ambiental Fernando Cortés señaló que las alcantarillas son insuficientes, lo que convierte la carretera en un canal de agua durante las lluvias intensas.
Además, se han mencionado posibles afectaciones ambientales en la zona que podrían aumentar el riesgo de deslizamientos.
Alerta en otras comunidades
La emergencia no se limita a la vía principal. En la vereda Robledo Blanco, también en Bojacá, cerca de 200 familias están en riesgo debido a la socavación del terreno, un problema identificado desde hace varios años.
Las autoridades han reiterado el llamado a evitar transitar por la zona afectada y utilizar rutas alternas como la troncal del Tequendama.
Una noche que deja huella
Los relatos de quienes vivieron la avalancha reflejan no solo el impacto de la naturaleza, sino también la vulnerabilidad de la infraestructura y la importancia de la respuesta comunitaria.
Mientras avanzan las labores de limpieza y evaluación de daños, queda la imagen de una noche marcada por el miedo, pero también por la solidaridad de quienes, con cuerdas y esfuerzo, lograron salvar vidas en medio del desastre.
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