Atentado a panadería en Guadalupe sería retaliación por extorsión
Un nuevo hecho de violencia sacude al departamento del Huila tras el atentado con explosivos contra una panadería en el municipio de Guadalupe, que, según las autoridades, estaría relacionado con el no pago de extorsiones a grupos armados ilegales.
El ataque ocurrió en la madrugada y quedó registrado en cámaras de seguridad, evidenciando la creciente presión que ejercen estructuras criminales sobre comerciantes de la región.
Ataque con explosivo en pleno centro
El atentado se registró hacia la 1:20 a. m. contra la panadería Orquídea Real, ubicada en el centro del municipio. De acuerdo con información oficial, fue utilizado un artefacto explosivo improvisado de bajo poder con mecha lenta.
El teniente coronel Oscar Cárdenas, comandante (e) de la Policía en el departamento, confirmó que la detonación causó daños materiales en la fachada del establecimiento, especialmente en vidrios y estructura, sin dejar personas lesionadas.
Las imágenes de seguridad muestran a un joven con casco de motociclista que llega al lugar, enciende la mecha del explosivo y huye segundos antes de la detonación.
Presunta retaliación de disidencias
Las primeras hipótesis apuntan a que el ataque fue perpetrado por disidencias de las Farc pertenecientes a la Segunda Marquetalia, estructura comandada por Iván Márquez.
En particular, se investiga la participación de la columna móvil Teófilo Forero Castro y su primera compañía conocida como “Sonia La Pilosa”.
Según fuentes oficiales, el atentado habría sido una retaliación directa contra los propietarios del negocio por negarse a asistir a reuniones extorsivas convocadas por el grupo armado en zona rural de Belén de los Andaquíes.
Las citaciones, al parecer, eran enviadas a través de la aplicación WhatsApp, donde se exigía la presencia de la víctima para tratar temas relacionados con pagos económicos.
Falta de denuncia previa
Un elemento clave en la investigación es que las amenazas no habrían sido denunciadas previamente ante las autoridades. Esto, según expertos, dificulta la acción preventiva de la fuerza pública frente a este tipo de delitos.
Las autoridades reiteraron el llamado a los comerciantes para que informen cualquier intento de extorsión, con el fin de activar mecanismos de protección y evitar hechos violentos.
Ocho atentados en lo corrido de 2026
Este ataque se suma a una preocupante ola de violencia en el Huila. En lo que va del año 2026, ya se han registrado al menos ocho atentados contra comerciantes en diferentes municipios del departamento.
Entre los casos más recientes se encuentra el ataque a un establecimiento en Neiva, así como atentados en municipios como Campoalegre, Hobo y Gigante.
En varios de estos hechos, las autoridades han identificado la participación de estructuras armadas vinculadas tanto a la Segunda Marquetalia como a facciones lideradas por alias “Calarcá Córdoba”.
Extorsión, principal móvil
Las investigaciones coinciden en que el principal objetivo de estos ataques es presionar el pago de extorsiones a comerciantes y empresarios.
El patrón se repite: citaciones a reuniones en zonas rurales, amenazas a través de mensajes y, en caso de no cumplir con las exigencias, atentados con artefactos explosivos de baja potencia.
Este tipo de acciones busca generar miedo y obligar a las víctimas a ceder ante las exigencias económicas de los grupos ilegales.
Refuerzo de seguridad en la zona
Tras el atentado en Guadalupe, las autoridades desplegaron unidades especiales para reforzar la seguridad en el municipio. Entre ellas, un comando del Grupo de Operaciones Especiales (Goes), encargado de apoyar las labores de control y vigilancia.
El coronel Cárdenas aseguró que ya se adelantan investigaciones en coordinación con la Policía Judicial y organismos de inteligencia, y que existen indicios importantes que podrían conducir a la identificación de los responsables.
Llamado urgente a los comerciantes
Las autoridades reiteraron la importancia de denunciar cualquier tipo de extorsión o amenaza. Insisten en que la colaboración ciudadana es clave para frenar este fenómeno que afecta la seguridad y la economía local.
El aumento de estos atentados ha encendido las alarmas en el departamento, donde los comerciantes enfrentan un panorama complejo ante la presión de grupos armados ilegales.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso de Guadalupe se convierte en un nuevo reflejo de la crisis de seguridad que vive el Huila, donde la extorsión y el terrorismo urbano continúan siendo desafíos urgentes para las autoridades.
La expectativa ahora está puesta en los resultados operacionales anunciados por la Policía, que podrían dar un golpe a estas estructuras criminales y devolver la tranquilidad a la región.
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