Ataque en rodaje en Bogotá: revelan señales previas del agresor

La violencia sacudió a Bogotá tras el trágico ataque ocurrido durante la grabación de la serie Sin senos sí hay paraíso. El hecho, que dejó dos personas muertas y un herido de gravedad, ha generado conmoción no solo por su brutalidad, sino por las señales previas que, según testigos, advertían sobre el comportamiento del agresor.

El responsable fue identificado como Josué Cubillos García, un joven de 24 años que también falleció durante el enfrentamiento. De acuerdo con las autoridades, el hombre irrumpió en el set de grabación en el barrio Los Laches y atacó con arma blanca a miembros del equipo de producción.

Un ataque que dejó víctimas fatales

El incidente ocurrió el sábado 18 de abril en horas de la tarde. Según los reportes oficiales, Cubillos García apuñaló mortalmente a uno de los trabajadores en el cuello, lo que desencadenó una reacción de otros presentes. En medio del forcejeo, otra persona perdió la vida y una más resultó gravemente herida.

Las víctimas fatales fueron identificadas como Henry Alberto Benavides Cárdenas, conductor, y Nicolás Francisco Perdomo Corrales, asistente de producción. En tanto, Raúl Vanegas permanece hospitalizado en estado crítico.

El caso ha generado un fuerte impacto en la industria audiovisual y en la comunidad local, donde el rodaje se desarrollaba con normalidad hasta el momento del ataque.

Testimonios revelan comportamientos preocupantes

Tras la tragedia, vecinos comenzaron a aportar información sobre el historial del agresor. Un testigo aseguró que el joven había mostrado comportamientos erráticos días antes del ataque.

“Se veía que no estaba en sus cinco sentidos”, relató un residente, quien además indicó que el hombre ya había protagonizado episodios de amenazas e intimidación en el pasado.

Según un informe policial conocido por medios nacionales, en abril de 2025 un vecino del barrio Muzú denunció haber sido amenazado de muerte por Cubillos García. En su testimonio, señaló que el agresor lo acusaba de hacerle “brujería” y mostraba signos evidentes de alteración mental.

Antecedentes y problemas de salud mental

Las investigaciones revelan que el agresor tenía antecedentes relacionados con consumo de sustancias psicoactivas y trastornos mentales. De hecho, había sido diagnosticado como consumidor dependiente y presentaba cuadros de ansiedad, bipolaridad y episodios psicóticos.

Familiares del joven confirmaron que había sido internado en un centro de rehabilitación, aunque señalaron que no mantenía disciplina con su tratamiento médico. Según uno de ellos, el deterioro de su salud mental se habría acentuado en los últimos tres años, coincidiendo con un consumo elevado de drogas.

Las autoridades también confirmaron que Cubillos había sido objeto de medidas administrativas. En enero de 2026 fue citado por comportamientos indebidos en vía pública, aunque en esa ocasión no se le impuso sanción, sino un llamado de atención.

Días antes del ataque, el agresor protagonizó otro incidente en el Instituto Roosevelt, donde mostró conductas agresivas y confusas, lo que derivó en un nuevo comparendo.

Hipótesis sobre el móvil del ataque

El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, Giovanni Cristancho, explicó que una de las principales hipótesis apunta a una confusión por parte del agresor.

Según el oficial, Cubillos habría creído que una de las víctimas hacía parte del personal de seguridad de un instituto cercano, donde había tenido un altercado el día anterior. Esta confusión, sumada a su estado mental, habría detonado el ataque.

“Es la única hipótesis lógica por ahora”, señaló el general en declaraciones a medios.

Un caso que abre debate

El hecho ha reavivado el debate sobre la atención a personas con trastornos mentales y consumo problemático de sustancias en Colombia. También plantea interrogantes sobre los mecanismos de prevención y seguimiento en casos donde ya existen antecedentes de comportamiento violento.

Mientras avanzan las investigaciones, la comunidad de Los Laches intenta recuperarse del impacto de una tragedia que, según testimonios, pudo haberse evitado si las señales previas hubieran sido atendidas con mayor contundencia.

Las autoridades continúan recopilando pruebas para esclarecer completamente lo ocurrido y determinar si hubo fallas institucionales que permitieron que el agresor llegara a cometer el ataque.

El caso sigue en desarrollo.

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