A solo 100 kilómetros de Bogotá, en la provincia de Rionegro, se encuentra Villagómez, el municipio menos poblado de Cundinamarca y uno de los destinos más tranquilos del departamento. Su clima templado, su entorno rural y su riqueza natural lo han convertido en una opción atractiva para quienes buscan descanso, naturaleza y actividades de ecoturismo cerca de la capital.

Ubicado sobre la cordillera Oriental, Villagómez está a una altitud aproximada de 1.750 metros sobre el nivel del mar. Su geografía montañosa y la presencia de ríos y quebradas ofrecen paisajes ideales para caminatas, avistamiento de fauna y recorridos ecológicos. De acuerdo con la Gobernación de Cundinamarca, su ambiente apacible y seguro lo posiciona como uno de los municipios más tranquilos del departamento. En 2021, incluso, fue destacado por tener algunos de los índices de seguridad más altos de la región.

Un municipio con raíces muiscas

La historia de Villagómez se remonta a la época prehispánica, cuando el territorio estaba habitado por comunidades muiscas. Su nombre rinde homenaje al presbítero Misael Gómez, quien gestionó la cesión de los terrenos donde se formó el primer caserío en 1926.

Según la Diócesis de Zipaquirá, los propietarios de las haciendas Mundo Nuevo y Potosí donaron las tierras para la construcción de la iglesia y la escuela, hoy convertida en teatro parroquial. El templo actual se terminó en 1945. Años después, en 1936, el caserío fue erigido como corregimiento y, finalmente, en 1965 alcanzó la categoría de municipio tras su segregación de Pacho y Paime.

Economía agrícola y tradición rural

Villagómez mantiene una dinámica económica basada en la agricultura. Sobresalen los cultivos de café, maíz y frutales, así como la ganadería y la producción de lácteos. A estas actividades se suman pequeñas industrias y comercios locales que complementan el desarrollo económico del municipio.

Atractivos naturales y culturales

Entre sus principales atractivos están las cascadas de Villagómez, un conjunto de caídas de agua rodeadas de senderos y vegetación ideal para el ecoturismo. Son uno de los lugares más visitados por viajeros y habitantes que buscan disfrutar de espacios naturales sin alejarse demasiado de Bogotá.

En el casco urbano se destaca la parroquia de Santa María, una edificación de valor histórico y arquitectónico que se ha convertido en símbolo del municipio.

A nivel cultural, las tradicionales Fiestas San Pedrinas reúnen cada año a visitantes de la región a través de eventos folclóricos, ferias artesanales y actividades que celebran la identidad local.

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