Arturo Hernández: el niño que venció la inundación en Necoclí
Necoclí, municipio ubicado en el Urabá antioqueño, vive una de las emergencias invernales más graves de los últimos años. Las intensas lluvias provocadas por el frente frío y el fenómeno de La Niña dejaron a este territorio prácticamente bajo el agua, con ríos desbordados, calles inundadas, oleajes extremos y más de 1.200 familias damnificadas. En medio de esta tragedia colectiva, una historia se convirtió en símbolo de resistencia, esperanza y lucha por la vida: la de Arturo Hernández, un menor de 14 años que logró sobrevivir aferrado a un árbol durante más de 15 horas.
Durante años, Necoclí fue conocido como uno de los principales puntos de paso para miles de migrantes que buscaban llegar a Estados Unidos. Hoy, el panorama es completamente distinto. La calamidad pública declarada por las autoridades locales refleja la magnitud del desastre natural que golpeó a este municipio, donde comunidades enteras quedaron incomunicadas y atrapadas por las crecientes.
Según informó la Gobernación de Antioquia, una de las emergencias más graves ocurrió cuando cuatro personas que se encontraban en un albergue fueron arrastradas por la fuerza del agua. En ese hecho, una persona perdió la vida y otras tres permanecieron desaparecidas durante varias horas. Situaciones similares se repitieron en distintos sectores rurales y urbanos del municipio.
“En algunos puntos hemos tenido que rescatar familias completas que se subieron a pequeños montículos de tierra para no ser llevadas por la corriente”, explicó a medios nacionales la secretaria de Gobierno de Necoclí, Yaned Macías.
La noche más larga para Arturito
Uno de los momentos más críticos se vivió en la vereda El Algodón, donde Arturo Hernández fue sorprendido por la creciente cuando intentaba ponerse a salvo. Según relató el propio menor al medio local 24/7, una fuerte corriente lo arrastró, y su única opción fue subirse a un árbol para evitar ser llevado por el agua.
“Una corrientica me llevó y la única solución fue montarme en ese palo y esperar que viniera la ayuda. Mis papás estaban ahí, me gritaban que no me tirara, que me iban a rescatar”, contó el menor.
La alerta llegó a las autoridades por medio de una llamada telefónica, pero las condiciones climáticas y la dificultad del terreno hicieron que el rescate se prolongara durante horas. La lluvia no cesaba y la noche complicó aún más las labores. No fue posible el ingreso de helicópteros ni de lanchas rápidas debido al riesgo.
Mientras tanto, el niño permanecía aferrado a las ramas, luchando contra el cansancio, el miedo y el acecho de animales. “Cuando me cansaba, me bajaba un poquito; cuando los zancudos molestaban, me metía al agua. Gritaba pidiendo ayuda, pero no aparecía nadie”, recordó Arturo.
Una comunidad aferrada a la esperanza
La noticia de Arturito corrió rápidamente por Necoclí. Durante la noche del lunes y la madrugada del martes, vecinos y familiares elevaron oraciones por su vida. La secretaria de Gobierno confesó que fue una de las situaciones más angustiantes que ha vivido como funcionaria.
“No dormí. Saber que el niño estaba ahí y no poder llegar era una impotencia terrible. Sentíamos que su vida representaba la esperanza de todos”, afirmó.
Con el amanecer, las autoridades redoblaron esfuerzos. Las lanchas que intentaban avanzar hacia el punto del rescate se encontraban con decenas de personas atrapadas en techos y árboles, quienes desesperadamente se lanzaban al ver una embarcación. Algunas pangas llegaron a transportar hasta 25 personas, lo que dificultó aún más la misión.
Finalmente, pasadas las 9:00 de la mañana, un grupo de ciudadanos en una canoa de madera logró llegar hasta donde se encontraba Arturo y ponerlo a salvo. La emoción fue generalizada. Incluso, durante las labores, una lancha se volcó, aunque por fortuna no hubo víctimas fatales.
Necoclí sigue necesitando ayuda
Hoy, Arturo Hernández se recupera, convertido en un símbolo de fortaleza para su comunidad. Sin embargo, la emergencia en Necoclí continúa. Más de diez albergues albergan a familias que lo perdieron todo, mientras otras se refugian en casas de familiares.
El puente de Mulatos, vía clave para salir hacia Montería, quedó completamente destruido, lo que mantiene al municipio parcialmente aislado. “Aquí la gente perdió todo. Si tenían diez cebollas sembradas, las diez las perdieron”, concluyó la secretaria de Gobierno.
Aunque ya hay presencia de la Gobernación de Antioquia y del Gobierno nacional, las autoridades locales insisten en la necesidad urgente de alimentos, elementos de aseo y ayudas humanitarias para atender a los damnificados.
La historia de Arturo no solo es un relato de supervivencia, sino un llamado a la solidaridad con un pueblo que hoy lucha por levantarse entre el agua y la adversidad.
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