Trump califica a Cuba como “nación fallida” y alerta sobre crisis humanitaria

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner el foco internacional sobre Cuba al afirmar categóricamente que la isla es “una nación fallida” debido a una profunda crisis económica y energética. Dichas declaraciones se dieron durante una conversación con periodistas a bordo del Air Force One, en la que el mandatario calificó la situación en La Habana como una “amenaza humanitaria” que requiere atención y una posible negociación directa entre ambos gobiernos.

Según Trump, Cuba carece incluso de combustible suficiente para que aviones despeguen y la falta de energía agrava las condiciones de vida de la población, con apagones extendidos y problemas para importar bienes esenciales.

¿Qué propone la Casa Blanca?

El presidente estadounidense aseguró que, pese a la crítica situación interna de la isla, no considera necesaria una intervención militar, como la reciente realizada en Venezuela, aunque dejó abierta la posibilidad sin darle prioridad.

Trump también afirmó que Estados Unidos y Cuba sostienen contactos diplomáticos, con el secretario de Estado —y exsenador de origen cubano— Marco Rubio como figura clave en las conversaciones, con el objetivo de alcanzar un acuerdo que atienda la crisis y al mismo tiempo beneficie a la comunidad cubano-estadounidense.

La crisis que enfrenta la isla

La declaración de Trump ocurre en medio de una grave escasez de combustible y una crisis energética profunda en Cuba, en gran parte atribuida a la interrupción de suministros críticos de petróleo por parte de aliados históricos como la Venezuela. Esta escasez ha desencadenado apagones generalizados, interrupciones en el transporte y problemas en servicios públicos clave.

Organizaciones internacionales y medios han documentado que la falta de energía también está generando problemas de saneamiento y acumulación de basura en ciudades como La Habana, lo que contribuye a un agravamiento de la situación sanitaria y social.

Respuesta internacional y contexto regional

La presión estadounidense se da en un contexto global de críticas y temores por los efectos humanitarios de las sanciones. Algunos países, como España y México, han anunciado ayuda humanitaria en forma de alimentos y medicinas, aunque no combustible, dada la crisis de energía que enfrenta la isla.

Mientras tanto, el gobierno cubano rechaza la etiqueta de “nación fallida” y ha afirmado que está dispuesto a dialogar con Washington sin condiciones que comprometan su soberanía, aunque denuncia que las medidas económicas buscan “asfixiar” al país y responsabilizan a las sanciones sobre terceros países que antes enviaban petróleo.

¿Qué significa esta posición para América Latina?

El aumento de la retórica contra Cuba se produce en plena reconfiguración regional tras la reciente crisis política en Venezuela y ha generado preocupación en varios gobiernos latinoamericanos sobre el impacto humanitario y político de estas tensiones.

Analistas internacionales señalan que, aunque Trump busca presionar por cambios políticos en La Habana, el enfoque de “máxima presión” podría agravar la crisis social y económica que ya afecta a millones de cubanos, aumentando el flujo migratorio y las tensiones diplomáticas en la región.

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