UNGRD anuncia instalación de dos puentes modulares para restablecer la movilidad en Urabá tras graves inundaciones

La emergencia provocada por el fuerte frente frío que azotó al país durante las últimas semanas sigue dejando graves consecuencias en el departamento de Antioquia. Ante los daños en la infraestructura vial que mantienen aisladas a miles de familias en la subregión de Urabá, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) anunció la instalación de dos puentes modulares para restablecer la movilidad entre los municipios de Necoclí, San Juan de Urabá y Arboletes.

Las inundaciones, que también impactaron con fuerza al departamento de Córdoba, donde incluso fueron rescatados animales silvestres como un puma y un tigrillo, causaron estragos en varias vías estratégicas del Urabá antioqueño. Entre los puntos más críticos se encuentra el puente de Mulatos, que comunicaba a Necoclí con San Juan de Urabá, así como otra estructura clave para el tránsito entre San Juan de Urabá y Arboletes.

Dos puentes estratégicos para recuperar la conectividad

De acuerdo con el anuncio oficial, la UNGRD instalará un puente modular que reemplazará la estructura colapsada en Mulatos, mientras que el segundo será instalado por el Instituto Nacional de Vías (Invías) en el tramo que conecta San Juan de Urabá con Arboletes.

El director de la UNGRD, Carlos Carrillo, aseguró que la prioridad del Gobierno nacional es garantizar la conectividad y permitir que la ayuda humanitaria llegue a las comunidades afectadas.

“Nuestra prioridad es restablecer la conectividad y garantizar que la asistencia humanitaria llegue. Por eso gestionamos dos puentes estratégicos para Antioquia y activamos vuelos humanitarios para apoyar al departamento en la distribución de asistencia en las zonas rurales aisladas”, afirmó el funcionario.

La caída de estas estructuras había interrumpido el flujo vehicular, afectando tanto el transporte de alimentos y medicinas como la movilidad cotidiana de miles de habitantes que dependen de estas vías para actividades comerciales y acceso a servicios básicos.

Más de $1.000 millones en vuelos humanitarios

Además de la instalación de los puentes, la UNGRD informó que ha destinado más de mil millones de pesos en vuelos humanitarios. Estos recursos permiten transportar kits de ayuda enviados por la Gobernación de Antioquia hacia las zonas rurales que permanecen aisladas por las inundaciones.

La entidad explicó que mantiene asistencia técnica permanente en territorio y ha participado activamente en los Puestos de Mando Unificado (PMU) y en las Salas de Crisis, fortaleciendo la coordinación institucional entre el departamento y el Gobierno nacional tras la declaratoria de emergencia.

Las cifras oficiales indican que al menos 7.500 familias han resultado damnificadas en la región de Urabá, lo que ha obligado a activar todos los protocolos de atención y respuesta rápida. Desde comienzos de mes, la Gobernación anunció el envío de mercados, kits de aseo, colchonetas y otros elementos esenciales.

Alerta sanitaria y riesgos ambientales

Más allá de los daños en infraestructura, la emergencia ha encendido las alarmas por el riesgo de una crisis sanitaria. La región se encuentra en alerta naranja hospitalaria, según declaratoria de la Gobernación de Antioquia, debido a la probabilidad de brotes epidemiológicos tras el descenso de las aguas.

Informes preliminares de organismos de vigilancia advierten sobre la presencia de “aguas tóxicas” producto de la descomposición de animales. Se estima la muerte de al menos 1.200 reses, lo que podría generar contaminación en fuentes hídricas y afectar la salud pública.

Asimismo, las autoridades temen un aumento de casos de dengue una vez bajen los niveles del agua, debido a la proliferación de criaderos de mosquitos en zonas inundadas. A esto se suma el riesgo de enfermedades bacterianas, ya que el movimiento de sedimentos habría levantado esporas del suelo que incrementan la probabilidad de brotes de ántrax y clostridiosis.

Impacto social y económico en Urabá

La subregión de Urabá es estratégica para Antioquia por su actividad agrícola, ganadera y comercial. La interrupción de las vías no solo afecta a las comunidades rurales, sino también al transporte de productos hacia otros mercados del país.

Habitantes de Necoclí, San Juan de Urabá y Arboletes han manifestado su preocupación por las pérdidas económicas y la dificultad para acceder a servicios de salud, educación y abastecimiento. En algunos sectores, el agua alcanzó niveles que obligaron a evacuar viviendas y suspender actividades productivas.

Con la instalación de los puentes modulares, las autoridades esperan recuperar gradualmente la movilidad y acelerar la entrega de ayudas. Sin embargo, expertos advierten que la reconstrucción total de la infraestructura podría tardar varios meses, dependiendo de las condiciones climáticas y de los recursos asignados.

Mientras continúan las labores de atención, el llamado de las autoridades es a mantener la prevención, seguir las recomendaciones sanitarias y estar atentos a los comunicados oficiales. La emergencia en Urabá no solo deja pérdidas materiales, sino también el desafío de reconstruir comunidades enteras afectadas por uno de los episodios invernales más fuertes del año en Antioquia.

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