“La culpa no es de la madre”: reclamos a Petro y Jaramillo por muerte de Kevin Arley Acosta
Una fuerte controversia política y social se desató en Colombia tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro y del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, sobre la muerte de Kevin Arley Acosta, un menor diagnosticado con hemofilia que, según denuncias, llevaba semanas esperando la entrega de sus medicamentos por parte de la Nueva EPS.
El caso ha generado indignación en distintos sectores médicos, empresariales y políticos, luego de que ambos funcionarios señalaran que el fallecimiento fue un hecho “desafortunado” y enfatizaran en la importancia de la prevención en el entorno familiar.
Las declaraciones que encendieron la polémica
Durante un reciente consejo de ministros, el jefe de la cartera de Salud aseguró que el menor sufrió un accidente en bicicleta y sostuvo que los niños con hemofilia deben tener restricciones en actividades que puedan generar traumas severos.
“El niño tuvo este accidente en una bicicleta y es entendible que los niños que sufren de hemofilia tienen que estar restringidos en muchas de las actividades que puedan generarle un trauma violento y un tema hemorrágico grave”, afirmó Jaramillo.
Por su parte, el presidente Petro respaldó la idea de que la prevención comienza en casa. “El esfuerzo está en prevenir y esa responsabilidad está en la familia. Si se educa más, está en mejores condiciones de prevenir; si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, pues tiene menos riesgos. Es un tema de prevención”, manifestó el mandatario.
Las declaraciones fueron interpretadas por diversos sectores como un intento de trasladar la responsabilidad hacia la familia del menor, lo que generó una oleada de críticas.
Respuesta de gremios médicos y líderes empresariales
Desde la asociación Médicos Colombia rechazaron de manera tajante los señalamientos. En un pronunciamiento público, aseguraron que un paciente con hemofilia puede llevar una vida normal si recibe oportunamente su medicación.
“Por los Kevin Arley de Colombia: no, Guillermo Alfonso Jaramillo, no, Gustavo Petro, la culpa no es de la madre del niño, como ustedes sugieren. Un paciente hemofílico puede llevar una vida normal si recibe oportunamente su medicación. No hay disculpa posible si el sistema de salud está arruinado”, expresaron.
A las críticas se sumó el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, quien enfatizó que la responsabilidad del Estado es garantizar la atención integral a los pacientes, independientemente de las circunstancias que rodeen cada caso.
“No señores, la responsabilidad del Estado es la de atender a los pacientes de nuestra sociedad, sin consideraciones sobre cuáles fueron las causas médicas de cada enfermedad”, afirmó.
Señalamientos por entrega de medicamentos
De acuerdo con versiones conocidas públicamente, el menor habría estado esperando durante aproximadamente dos meses la entrega de medicamentos que anteriormente recibía sin inconvenientes. La EPS encargada del caso era la Nueva EPS, actualmente intervenida por la Superintendencia de Salud en medio de la crisis que atraviesa el sistema.
Diversos sectores han señalado que la falta de suministro oportuno del tratamiento pudo haber agravado la condición del menor, quien padecía una enfermedad que requiere control médico permanente y medicación especializada.
La representante a la Cámara Katherine Miranda fue una de las voces más críticas. “¡Miserables e indolentes! Kevin no murió por montar en bicicleta, murió porque ustedes intervinieron la Nueva EPS, acabándola y negándole los medicamentos esenciales para su vida”, escribió en redes sociales.
Debate sobre el sistema de salud
El fallecimiento de Kevin Arley Acosta se suma a la creciente discusión nacional sobre la crisis del sistema de salud en Colombia, especialmente en el contexto de las reformas impulsadas por el Gobierno y las intervenciones a varias EPS.
Mientras el Ejecutivo insiste en que la transformación del modelo busca garantizar mayor cobertura y equidad, opositores y gremios médicos advierten que la transición ha generado demoras en la entrega de tratamientos y afectaciones a pacientes con enfermedades crónicas.
La hemofilia, enfermedad que padece el menor fallecido, requiere tratamiento continuo para evitar complicaciones graves ante cualquier golpe o lesión. Sin la medicación adecuada, incluso traumas menores pueden convertirse en situaciones de alto riesgo.
El caso ha reabierto el debate sobre la responsabilidad estatal, el funcionamiento de las EPS intervenidas y la necesidad de garantizar acceso oportuno a medicamentos esenciales. En medio de la controversia, familiares, gremios y líderes políticos coinciden en un punto: la muerte del menor no solo enluta a una familia, sino que pone en el centro del debate la situación actual del sistema de salud colombiano y la urgencia de respuestas claras por parte del Gobierno nacional.
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