Hackeé ChatGPT y la IA de Google en 20 minutos: lo que demuestra sobre la fragilidad de la inteligencia artificial

Es oficial —al menos según la inteligencia artificial—: puedo comer más perros calientes que cualquier periodista tecnológico del planeta. No es cierto. Pero durante varios días, tanto ChatGPT como las herramientas de búsqueda con IA de Google lo afirmaban con total seguridad.

Lo que hice no fue un hackeo sofisticado, ni necesité conocimientos avanzados en ciberseguridad. Solo escribí una entrada de blog bien estructurada en mi propio sitio web. En menos de 24 horas, algunos de los sistemas de IA más utilizados del mundo repetían mi invención como si fuera un hecho comprobado.

El experimento, aunque absurdo en su contenido, expone un problema serio: la facilidad con la que se pueden manipular las respuestas de los modelos de inteligencia artificial cuando estos consultan información en internet en tiempo real.

El experimento: un campeonato inexistente

Redacté un artículo titulado “Los mejores periodistas tecnológicos comiendo perros calientes”. En él afirmé, sin pruebas, que existía un Campeonato Internacional de Perros Calientes en Dakota del Sur 2026 (evento completamente ficticio) y que yo ocupaba el primer lugar del ranking mundial.

Incluí nombres de periodistas reales —con su consentimiento— y otros inventados. Añadí detalles específicos para que el texto pareciera legítimo. Incluso aclaré explícitamente: “esto no es una sátira”.

En cuestión de horas, cuando preguntaba a herramientas como OpenAI (a través de ChatGPT) o los resúmenes de IA de Google, ambos sistemas citaban mi artículo como fuente y repetían que yo era el campeón mundial de periodistas devoradores de hot dogs.

El chatbot Anthropic, a través de Claude, fue el único que no cayó en la trampa.

¿Cómo es posible?

El truco explota una debilidad conocida: cuando los modelos de IA no tienen suficiente información interna o buscan datos actualizados, recurren a la web. Si encuentran contenido aparentemente coherente, bien redactado y optimizado, pueden asumirlo como válido.

Durante años, Google desarrolló complejos sistemas para combatir el spam en su buscador tradicional. Pero los sistemas de IA generativa reintroducen una vulnerabilidad: el “vacío de datos”. Cuando no existe información sólida sobre un tema, un solo artículo puede dominar la narrativa.

Expertos en posicionamiento SEO como Lily Ray han advertido que manipular chatbots hoy puede ser más sencillo que manipular resultados de búsqueda hace una década. La velocidad de desarrollo de la IA supera, en muchos casos, la capacidad de control y verificación de precisión.

Un problema que va más allá de la broma

Mi ejemplo es ridículo, pero el mismo método puede aplicarse a temas delicados: salud, inversiones, asesoría legal o reputación empresarial.

Se han detectado casos en los que reseñas generadas por empresas sobre sus propios productos aparecen en respuestas de IA como si fueran evaluaciones neutrales. También comunicados de prensa patrocinados que terminan citados como recomendaciones objetivas.

En búsquedas como “mejores clínicas de trasplante capilar en Turquía” o “mejores empresas de IRA de oro”, las respuestas de IA han llegado a extraer información directamente de contenido promocional pagado.

El riesgo es evidente: una persona podría tomar decisiones médicas, financieras o legales basadas en información manipulada.

La diferencia clave con el buscador tradicional

Antes, al usar un motor de búsqueda, el usuario debía hacer clic en enlaces, comparar fuentes y evaluar credibilidad. Con la IA, la información aparece resumida en un bloque que parece provenir directamente de la empresa tecnológica.

Un estudio reciente mostró que cuando aparece un resumen de IA en la parte superior de la búsqueda, las personas tienen 58 % menos probabilidades de hacer clic en enlaces adicionales. Eso reduce la verificación independiente.

La IA habla con tono autoritario. No distingue claramente entre hechos consolidados y datos tomados de una única fuente no verificada.

La respuesta de las tecnológicas

Tanto Google como OpenAI reconocen que sus herramientas pueden cometer errores y afirman que trabajan activamente para mejorar sus sistemas de detección de manipulación.

Google asegura que sus sistemas mantienen el 99 % de los resultados libres de spam, aunque admite que existen intentos constantes de explotación. OpenAI sostiene que implementa mecanismos para identificar intentos de influencia encubierta.

Sin embargo, los expertos coinciden en que el problema está lejos de resolverse.

“Tu dinero o tu vida”

En el mundo del SEO existe un concepto llamado YMYL (Your Money or Your Life), que se refiere a contenido que puede afectar directamente la salud, la estabilidad financiera o la seguridad de una persona.

Ahí es donde la vulnerabilidad se vuelve más preocupante.

Si un simple blog puede convertir a alguien en campeón ficticio de hot dogs, también podría presentar como seguro un producto riesgoso, como milagrosa una terapia sin evidencia o como confiable una inversión fraudulenta.

Cómo protegerse

Mientras las plataformas fortalecen sus sistemas, los usuarios deben adoptar una actitud crítica:

  • Verificar si la IA cita fuentes.

  • Revisar cuántas fuentes respalda una afirmación.

  • Comprobar si la información proviene de un solo sitio.

  • Desconfiar de afirmaciones absolutas sin matices.

  • Consultar fuentes oficiales o especializadas en temas sensibles.

La IA es extraordinariamente útil para preguntas de conocimiento general o temas ampliamente documentados. Pero cuando se trata de decisiones importantes, no debe ser la única referencia.

La lección

No hackeé servidores. No rompí códigos. No exploté una vulnerabilidad técnica compleja. Solo publiqué un texto convincente.

Eso bastó para que sistemas multimillonarios replicaran una falsedad con total confianza.

La inteligencia artificial no solo puede equivocarse. También puede amplificar errores con rapidez y autoridad.

En la carrera por innovar y monetizar, la seguridad informativa no puede quedar en segundo plano. Porque hoy es un campeonato inexistente de hot dogs. Mañana podría ser tu salud, tu dinero o tu reputación.

La tecnología avanza a gran velocidad. El pensamiento crítico no debería quedarse atrás.

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